viernes, 20 de octubre de 2017

CRISIS CATALANA: SÍNTOMAS DEL DÍA


Los síntomas que se registran en las últimas horas, lejos de ser decisivos, confirman la línea de tendencia de la última semana: pérdida de fuerza social por parte del independentismo, repliegue en sí mismo, evidencia de la imposibilidad de negociar porque no hay margen para la negociación, y elecciones anticipadas en enero, sin garantía de que eso suponga el fin del problema.

Primer síntoma: el problema de las “elecciones anticipadas”

A estas alturas, todas las partes se hacen a la idea de que la salida a esta crisis es la convocatoria de nuevas elecciones. La duda es si las convocará Pruigdemont por iniciativa propia o el gobierno del Estado en aplicación atenuada del artículo 155. El matiz es importante, a pesar de que la nueva fiesta electoral tendrá en ambos casos los mismos mensajes:

- Si las elecciones las convocan los actuales inquilinos del Palau de la gencat, serán “constituyentes”. Constituyentes ¿de qué? De la independencia.
- Si las elecciones las convoca el gobierno del Estado, serán “legislativas” y se excluye la posibilidad de que pueda darse un proceso “constituyente” posterior.

Así que, a las alturas en la que nos encontramos, ambas partes han conseguido que, sea quien sea quien convoca las elecciones, la crisis corra el riesgo de prolongarse unos cuantos meses más. El 1-O sigue siendo el tema capital: para los independentistas ya se ha instalado una “nueva legalidad” derivada de aquel referéndum. Para el Estado, las nuevas elecciones limpian y lavan el recuerdo de aquellas urnas en tuppers y sin recuentos solventes. Así pues, esto va para largo.

Segundo síntoma: desgaste asimétrico

El desgaste juega a favor del gobierno del Estado: la concentración de la CUP ante la Delegación del Gobierno de Barcelona, reunió apenas a un centenar de personas que no podían disimular su decepción al verse solos ante el vetusto caserón modernista que en otro tiempo fue la Jefatura Provincial del Movimiento, cedida por una familia multimillonaria perteneciente a la alta burguesía catalana. En algunos barrios las caceroladas han silenciado, en pueblos ocurre otro tanto. Y en algunas manzanas compiten las cacerolas con el Que viva España de Manolo Escobar. Si tenemos en cuenta que el día anterior 2.000 “unionistas” se manifestaron espontáneamente (y de paso uno le soltó un guantazo a una periodista de la Sexta), se entenderá que las detenciones de “los 2 jordis” no han suscitado la oleada de solidaridad y entusiasmo en la “lucha contra la represión” que esperaban los independentistas.

El hecho de que el OC y la ANC se hayan retirado del palco presidencial del Barça como protesta porque el club no colocaba una pancarta mayor, indica el nivel de cansancio que aparece incluso en un club ligado al catalanismo pero cuya situación cambiaría extraordinariamente en caso de secesión a la vista de que, difícilmente, la liga francesa admitiría a un club no perteneciente a su nacionalidad. Y no digamos la española…

Los síntomas de cansancio se van multiplicando. Todos se han acostumbrado a dar ultimatums a fecha fija que, una vez llegada, nadie toma en consideración. Si hubiéramos de creer a la CUP el miércoles deberían haber exteriorizado el cese de apoyo a Puigdemont y según el pobre rufián Rufián, esta semana debería haberse declarado una huelga general hasta la liberación de “los 2 jordis”.

Tercer síntoma: la economía juega en contra de la gencat

Y luego están las retiradas por goteo de fondos en los bancos. Los independentistas afirman que es como “protesta” por las detenciones… Pero el sentido común dice algo muy distinto a la vista de quién está retirando el dinero: los sectores sociales que, alarmados por uno o por otros, se han llevado la impresión de que, de un momento a otro, se va a aplicar el artículo 155 y nadie sabe lo que puede ocurrir. El goteo se debe al miedo al futuro, no a la solidaridad con unos detenidos que, realmente, no cuentan con mucha estima salvo en medios independentistas. Y el problema es que se trata de un miedo psicológico que, como todas las formas de miedo, son contagiables y pueden terminar teniendo repercusiones muy graves para la economía.

Mientras Junqueras decía que la retirada de empresas (parece que a estas alturas son casi mil) de Cataluña, se obstinaba en decir que no tenía consecuencias económicas para Cataluña, por otra parte se reunía con representantes de multinacionales afincadas en Cataluña para solicitarles que no cambiaran su sede social. Claro está que Junqueras esta semana ha aprendido a no proliferar sus declaraciones en radios que emitan más allá del Ebro, en donde, habitualmente, los entrevistadores no son tan condescendientes con él. En realidad, el núcleo duro del independentismo, en este momento, están tratando de que su “parroquia” no se disperse, ni caiga en todavía más desmoralización. Y para ello, los medios de la gencat son los únicos “seguros”.

Cuarto síntoma: el conflicto se ha “internacionalizado”… en detrimento de la gencat

Si Rajoy está cada vez más decidido a aplicar de manera atenuada el artículo 155, no es por iniciativa propia, ni siquiera porque se lo pida el cuerpo, sino por presiones de la Unión Europea. No es solo que problemas en España pueden repercutir económicamente en la UE, sino que el problema catalán podría eventualmente trasladarse a otras regiones de Europa. En este sentido, las presiones son discretas, pero están ahí: véase la portada de La Vanguardia de hoy: “Los líderes europeos dan pleno apoyo a España”, añadiendo después de un punto y coma “Putin se desmarca”… La cumbre comunitaria se ha cerrado con una declaración para “un enfoque dialogado de la cuestión de Cataluña en el marco de la constitución”. No le podía haber ido mejor a Rajoy. Dicho con otras palabras y por si alguien tenía alguna duda, las puertas de la UE se cierran definitiva y completamente para la gencat. El premio de consolación (las declaraciones del primer ministro belga a favor de una mediación de la UE, representan en estos momentos muy poco para contrapesar la declaración institucional.

Quinto síntoma: las “nuevas nacionalidades” beligerantes contra la gencat

A la gencat le quedaba la esperanza de que las nuevas nacionalidades nacidas en la “primavera de las naciones” (los Estados Bálticos, Eslovenia, especialmente), saldrían en defensa del proyecto independentista. En muchas ocasiones los impulsores del independentismo han recordado que estos países se segregaron de la URSS y de Yugoslavia y hoy están en la UE. Y continuamente han sido puestos como ejemplos de pequeños países europeos que están sobreviviendo. Lo que no dice Junqueras (principal difusor de esta idea) es que estos países han podido sobrevivir gracias a la UE que acaba de cerrar las puertas definitivamente a una “República Catalana”. Si los bálticos pudieron negociar su integración fue porque pertenecían hasta ese momento a la URSS o a Yugoslavia, ¡no a un país de la UE, como España que tendría posibilidades veto! Veto que ahora se evidencia que se extendería a Francia y Alemania. Para colmo, el primer ministro esloveno Matjaž Šinkovec ha declarado hoy (ver El Confidencial) que la tan cacareada similitud entre Eslovenia y Cataluña en la que tanto han insistido los dirigentes indepes, es pura ficción superficial: España es una democracia y Yugoslavia, nos cuenta, no lo era. En cuanto al referéndum del 1-O, niega que se realizara, a diferencia del esloveno, “de acuerdo con estándares internacionales” y, como puntilla agrega que “el referéndum catalán no mostró un apoyo tan abrumador” (en Eslovenia votaron el 93,2% de la población y un 88,5% se pronunció por la independencia).

ALGUNAS CONCLUSIONES A LA VISTA DE LOS SÍNTOMAS

1. El cansancio se va apoderando de la sociedad catalana, especialmente de aquellos que no se sienten independentistas y de amplias franjas del independentismo que ya no ven claro el camino hacia ninguna parte del proyecto que han seguido hasta ahora. Es cierto, así mismo, que un sector creciente de la sociedad catalana empieza a sentirse airado por la obstinación de la gencat de enrocarse en los resultados de un referéndum atípico y que no demostró absolutamente nada. Este cansancio creciente va compitiendo también con el miedo al futuro evidenciado por la retirada de depósitos bancarios.

2. Los tiempos han beneficiado la estrategia de Rajoy: si el 3 de Octubre, Cataluña no era independiente de hecho, se veía claramente que el referéndum había servido para poco. Cada día que pasa, el 1-O queda más lejos, diluyéndose en el pasado. Esto es lo que los independentistas empiezan a percibir: su problema es ellos mismos se han situado al borde del acantilado con sus maximalismo y su programa de máximos… que resultaban inaceptables para el estado y para buena parte de la sociedad catalana. Reconocer que la independencia no es viable en este momento supone aceptar que se ha perdido más de una década.

3. Estos días se está poniendo de manifiesto lo que dijimos desde el primer momento en que estalló la crisis: esto no se arregla con un simple “diálogo” porque no hay gran cosa a negociar. La gencat parte de que Cataluña no es libre… el Estado, sostiene que la constitución garantiza la libertad de Cataluña. A decir verdad, nadie en su sano juicio cree que exista “opresión” en Cataluña y si fuéramos a hablar de eso, no estaría muy claro que la política lingüística de la gencat no fuera una de las pocas formas de “opresión” que se viven en este región.


4. Hasta hace unos días se podía pensar que la salida de una negociación eran las elecciones anticipadas en Cataluña, pero los independentistas, al calificarlas como “constituyentes”, no hacen más que prolongar su propia agonía: incluso aun cuando pudieran volver a formar gobierno (lo que no es del todo evidente), seguiríamos en donde estamos. A Rajoy esto le importa poco: sabe que las consecuencias perniciosas para la economía catalana no podrán ser ocultadas durante mucho tiempo, sabe también que el independentismo llegó hace años a su límite, más allá del cual no va (no puede) progresar por la naturaleza propia de la sociedad catalana (véase artículo sobre Los cuatro cuartos), sabe que el tiempo juega contra la gencat indepe y que, sola y aislada, intervenidas sus cuentas, el movimiento agonizará irremediablemente. Pero las posibilidades de extender la crisis más allá de lo tolerable para la UE, es lo que le está decidiendo a una aplicación atenuada del artículo 155: suspensión parcial de la autonomía especialmente en seguridad y economía. El tiempo hará el resto.  

jueves, 19 de octubre de 2017

CRISIS GENCAT: MAMÍFEROS – MAMONES – MAMONCILLOS


Me decía ayer un amigo que, desde el punto de vista racional, ciertamente el proyecto independentista ha fracasado, pero –apuntaba- el nacionalismo no es racional. Tenía toda la razón y lo comparto. En un juego tan racional como el ajedrez, un jugador entrenado sabe cuando ha perdido la partida, con cuatro incluso diez jugadas de anticipación. Un nacionalista no. El nacionalismo es un producto de los estratos emotivos y sentimentales del ser humano, tiene mucho que ver con el subconsciente y con el instinto territorial de los mamíferos (y en torno a la gencat hay mucho “mamífero”, desde luego).

LA LUCHA ENTRE LO ESPONTÁNEO Y LO DIFÍCIL

El nacionalismo, todo nacionalismo, es una forma de primitivismo. Tenía razón José Antonio Primo de Rivera (cuya mera mención da pie a “matar al mensajero”) en su artículo escrito hará como ochenta y tantos años, La gaita y la lira. Una cosa es el apego a la tierra natal, al terruño (algo que José Antonio y el carlismo español, por cierto, no condenan, sino todo lo contrario), algo que define como “lo espontáneo” y otra muy distinta sentirse miembros de una comunidad mayor, más amplia, dotada de una “misión y un destino” (lo que José Antonio llama “lo difícil”). Así pues, la existencia es una lucha “entre lo espontáneo y lo difícil”.

Este planteamiento queda confirmado en el nacionalismo catalán: es espontáneo en la periferia catalana, en las zonas rurales, en la costa donde los pescadores salen a la mar, en “la muntanya”; es algo menos espontáneo, e insertado por la “inmersión lingüística”, las subvenciones de la gencat a “su” sociedad civil y difundida machaconamente por TV3% y demás medios del mismo jaez. Pero, el nacionalismo catalán carece de “lo difícil”: el proyecto independentista se agota en la propia independencia confirmando así el planteamiento joseantoniano.

EL AGOTAMIENTO DEL PATRIOTISMO ESPAÑOL

No cantemos victoria, porque eso mismo es lo que le ocurre al nacionalismo español, que oscila entre el “patriotismo futbolero” y el “patriotismo constitucional”, como límites inferior y superior. Este es otra forma de nacionalismo “espontáneo”. El nacionalismo catalán tiene mitos históricos. El nacionalismo español tiene un pasado… e incluso unos doctrinarios de altura: pero con la generación del 98, el patriotismo español se detuvo su teorización. Si hasta ese momento, “lo difícil”, esto es, la atribución de una “misión y un destino” a la nación, era posible, a partir de los años 50, y no digamos de los 60, este principio se fue diluyendo.

Este fue el problema: que entre 1931 y 1970, el “patriotismo español” vio como la hierba quedaba segada bajo sus pies. La escuela maurrasiana (a la que pertenecía Ramiro de Maeztu, el principal teórico del patriotismo español en esos años) sostenía que la nación se basa en dos instituciones, el catolicismo y la monarquía. Ambas columnas eran las que “habían hecho Francia” y Maeztu demostró que también habían tenido arte y parte en la formación de las Españas. Pero el ideal monárquico se fue diluyendo en los 60 (incluso el carlismo que hasta entonces era un movimiento de masas combativas en algunas zonas, empezó a disgregarse y el viejo alfonsinismo nunca emergió de nuevo durante el franquismo salvo en los círculos de poder, no en las calles) y el Vaticano II apuntilló a la Iglesia Católica.

Por eso se entiende que cuando muere Franco en 1975, la justificante del patriotismo español ya no podía ser ni la defensa de la Iglesia, ni la monarquía… ¡sino la defensa del franquismo! Y eso explica que hoy, para muchos, no solamente en Cataluña, sino en el resto de España, patriotismo = franquismo, sea una ecuación real.

El franquismo era quien, a fin de cuentas,  quien había garantizado la unidad nacional en los últimos 40 años y había dado “misión y destino” al país: ¿misión? Alcanzar una sociedad desarrollada. ¿Destino? La monarquía. ¿Problema? Que una vez se alcanzó la “sociedad desarrollada”, las fuerzas económicas que se habían generado tomaron la iniciativa, y precisaban la integración en la Comunidad Económica Europea… para lo que era preciso una forma política democrática.

A partir de aquí, el patriotismo español quedó paralizado. Salvo los intentos de Calvo Serer (España sin problema) y Laín Entralgo (España como problema), hoy muy lejanos ya, después de Maeztu y de la generación del 98, el patriotismo español no se reformuló. Hoy siguen sin aparecer nuevos doctrinarios que se formulen la pregunta de ¿cuál va a ser el destino de España en el futuro? Acaso porque se trataba de una pregunta retórica que carece de respuesta. Así pues, dado que las respuestas aportadas por el franquismo, ya no eran válidas, ni realistas, aparecieron respuestas pedestres: ¿Qué cual va a ser el futuro? Que “la roja” gane todos los partidos o… que la Constitución garantice nuestra “unidad”.

EL PROBLEMA DE LA “DIMENSIÓN NACIONAL”

Lo cierto es que la “dimensión nacional” es un concepto que no hay que perder de vista. Hoy los “Estados Nación” ya no responden a las realidades de nuestro tiempo. El hecho de que el presupuesto del CERN o del Airbus, sean superiores al presupuesto de cualquier nación de tamaño medio, es significativo. Para afrontar los retos de la modernidad ya no se puede recurrir al Estado Nación tal como lo hemos conocido hasta 1945. Hace falta alguna estructura más amplia. Y este sería el núcleo del debate: ¿alguna forma de Europa? ¿eurasia? ¿euroamérica? (como piensa quien esto escribe). Pero lo que está claro es que “lo espontáneo”, el pequeño nacionalismo de barretina, faixa, espardenyes y falç, eso vale para el folklore, para las festas majors, con sus castellers, sus grallers, sus gegants y sus sardanas… y para poco más.

La “crisis gencat” nos ha aproximado al drama de nuestro tiempo: la lucha entre la irracionalidad absoluta del independentismo (que no dispone de un solo argumento sostenible desde el punto de vista racional e incluso desde una perspectiva mínimamente razonable) y la irracionalidad relativa del “patriotismo constitucional” que se obstina el querer considerar como vigente algo que desde hace mucho tiempo está superado por la historia. Y lo mismo ocurre con abordar el problema desde posiciones “franquistas”: ni existe una Iglesia Católica de la que España pueda ser “escudo y defensa”, ni que pueda “guiar los pasos de la Nación”, ni el “desarrollismo” puede ser considerado como objetivo realista en una economía globalizada.
Por lo demás, ya lo hemos dicho en muchas ocasiones: el “patriotismo constitucional” es poco, el “independentismo” es nada. ¿Y eso por qué? Simplemente, porque la historia no da marcha atrás: los condados medievales, se agruparon en “regiones”, las “regiones” en “Estados-Nación”, ¿por qué? Simplemente, porque en cada época, las necesidades son cubiertas por una u otra dimensión. En la actualidad, la “dimensión del Estado-Nación” es pequeña, no digamos lo que supondría una “micronación”: mera calderilla.

EL TRIPLE ROSTRO DEL INDEPENDENTISMO

El independentismo, tal como se presenta en la actual crisis tiene un triple rostro:

- por una parte, el rostro de “lo expontáneo”, gente que se siente arraigada en su tierra y cuya visión no llega más allá del terruño. Es comprensible e incluso aceptable. Hay mucha gente así en la Cataluña interior, la muntanya y las zonas de pescadores.

- por otra parte, el rostro de “lo interesado”, compuesto por funcionarios de la gencat, pequeños empresarios, tejido social amamantado por las ubres de la gencat y que quiere más autonomía (especialmente económica) para poder “pillar” de lleno, tal como ha demostrado la historia de la gencat desde 1932 hasta nuestros días.

- finalmente, el rostro de “lo irracional”, formado por una mezcla de alucinados, futboleros del Barça, productos de la inmersión lingüística que no se sienten competitivos más allá de las cuatro paredes de la nacioncilla construida por la gencat, no entienden los cambios de la modernidad y reaccionan como corresponde a su situación psicológica y sociológica: agresivamente.

El primer grupo es el único al que puede reconocerse sinceridad: en ellos se manifiesta el “instinto territorial” de los mamíferos superior. Son los “mamíferos” (que podemos llamar también “auténticos”, porque creen y viven su identidad con el terruño).

En los segundos, ese instinto ha pasado a ser el de los “mamones” (los que maman de la teta de la gencat).

Los terceros son meras víctimas del adoctrinamiento, la crisis económica y los cambios de la modernidad (los podríamos calificar de “mamoncillos”). Viven en ciudades y pueblos de tamaño medio, mezcla de hooligans futboleros, clientes de club de cannabis, inadaptados poco competitivos que no han logrado insertarse en el primer tercio de la “sociedad de los tres tercios” y prefieren no ver el futuro, sino generar “ruido” en el presente.

Los tres son estados psicológicos: el de los “auténticos”, el de los “vividores”, el de los “intoxicados”, respectivamente. Los “vividores” han dirigido la gencat hasta ahora. Son los que han manipulado sus recursos económicos y educativos. Del adoctrinamiento generado por estos vividores, han emanado “los intoxicados" (y/o “mamoncillos”). En cuanto a los “maníferos”, nada más fácil que manipular los sentimientos de gentes sencillas. CiU es lo que ha hecho en los últimos 40 años, terreno en el que hoy compite con ERC.




miércoles, 18 de octubre de 2017

Despertando del sueño convertido en pesadilla


La detención de los “2 jordis” no ha generado una situación de rebeldía generalizada en Cataluña. De hecho, las concentraciones de protesta en los ayuntamientos, han sido muy limitadas y en cuanto a la manifestación de la tarde, acudió gente de toda Cataluña. Las cifras iniciales que dieron los organizadores (200.000 asistentes) resultaron insostenibles, pero al mismo tiempo son significativas.  Quien escribe esto, puede constatar que, a partir de mediodía, en las estaciones de cercanías de Cataluña se produjo un movimiento inusual hacia el centro. ¿Conclusión? Los que estaban con las velas en la Diagonal eran los más sensibilizados por el independentismo: aquellos a los que les han dicho que “mamá está grave”, y todavía quieren creer que “puede recuperarse”, eludiendo reconocer lo que en las oficinas de la gencat ya se ha impuesto: que la intentona independentista ha fracasado. Los síntomas que se registraron ayer son significativos:

Primer síntoma: normalidad barcelonesa

Hace unas semanas resultaba increíble que se vieran banderas españolas en los balcones de Barcelona. Ahora se ven con cierta frecuencia. Pocas, ciertamente, pero ¿para qué alardear de la propia opinión política cuando la partida ya ha sido decidida? Ayer, significativamente, las caceroladas en toda Cataluña apenas fueron audibles: ¿motivo? Quienes las impulsaban estaban de retorno a sus casas después de la manifestación. Imposible están en misa y repicando (y nunca mejor dicho). Por lo demás, el día anterior: se estaba extendiendo el responder a las caceroladas con el “Que viva España” de Manolo Escobar. Sensación de hartazgo en la Ciudad Condal: incluso en grupos de amigos, los independentistas, empiezan a ser considerados como una minoría intransigente que no permite manifestarse a los demás. En Barcelona el número de banderas indepes va descendiendo. Las detenciones de “los 2 jordis”, no han generado un impacto especial… salvo en los “mohicanos” indepes que cada vez tienen más razones para confirmar su victimismo.

Segundo síntoma: el vídeo Catalunya Help

Ayer, un cuarto de millón de personas en todo el mundo había visto el vídeo Catalunya Help! colocado por Omnium Cultural. En términos talgueros (con los que “los 2 jordis” se familiarizarán pronto) el vídeo supone “currarse la página de la pena”. Excesivamente sobreactuado, el vídeo tiene un problema: para quien conoce la situación catalana, el vídeo genera carcajadas… y son muchos millones de turistas los que han estado en Cataluña y han constatado en los últimos años que no hay absolutamente ningún motivo para  el “quejío”, al menos no más de los que puede haber en Cádiz o en Chinchilla. Y lo que es peor: el vídeo era la copia de un vídeo anterior elaborado por la CIA cuando detonaron los sucesos en Ucrania. Se sabe lo que ocurrió en aquella ocasión: Ucrania estaba en plena normalidad, los concentrados ocupaban solamente una calle de Minks. El resto del país y de la ciudad era normal. Gracias a vídeos como éste, la situación se precipitó… después de que una “mano desconocida” disparara contra los concentrados. Hoy todavía se duda quién efectuó los disparos.

Tercer síntoma: Datos económicos más que alarmantes

A la pregunta de por qué ha fracasado el proyecto soberanista, caben muchas respuestas, pero una de ellas (y de las más espectaculares) es “¡es por la economía, imbécil!”. Hoy se ha sabido que los dos bancos catalanes perdieron a raíz de la DUI la friolera de 9.000 millones de euros ¡sólo en la semana posterior al referéndum! Lo cual indicaba el grada de inquietud e inseguridad que la gencat había instalado en los ciudadanos medios y otra parte por ciudadanos del resto de España que no querían ser solidarios de bancos que “convivieran” con los independentistas.  Unos y otros tenían miedo a que se produjera un “corralito”. De todas formas el destrozo económico ya estaba servido: afectará a Cataluña en primer lugar, pero también a todo el Estado. Cataluña no ha obtenido confianza en los “mercados”. Pero lo peor del procés ha sido que España ha visto mermada también su confianza. Si tenemos en cuenta que hoy solamente quedan en Cataluña la Caja de Ingenieros y la Caixa Guissona, se percibirá la gravedad de la situación.

Tercer síntoma: ERC planteó a Puigdemont la convocatoria de elecciones

La noticia es de La Vanguardia. Verosímilmente se trata de una “fuga controlada” de información realizada por fuentes de ERC. Explica que ante la posibilidad de aplicación del artículo 155, ERC planteó a Puchi, la celebración de elecciones anticipadas. La noticia añade que ERC habría planteado la posibilidad de asistir a las elecciones con listas conjuntas… pero sólo si hay aplicación del 155. Es decir, que ERC, en condiciones normales ya es consciente de que ha realizado el sorpasso al PDcat y quiere que eso se refleje en los asientos del parlamento regional… a pesar de que eso supongo olvidarse por completo del 1-O (unas elecciones legales, borran los efectos de un referéndum ilegal). Hoy tendrá lugar la reunión del Consell Nacional de PDcat (los grandes perdedores de esta crisis y el partido en cuyo interior aparecen más tensiones y abandonos).

Cuarto síntoma: Puigdemont refuerza su escolta…

Estamos en permanente guerra de nervios, supuesto en el cual las operaciones psicológicas tienen mucho peso: lo que implica que no todo lo publicado por una o por otra parte, es cierto, sino más bien, que todas las informaciones hay que cogerlas con pinzas y analizar su verosimilitud.  Hoy, El Confidencial publica un artículo sobre el “grupo de élite” de los mozos de escuadra, su armamento, su preparación y el hecho de que están más próximos a Puigdemont para “protegerlo” ante una eventual detención…  En el último párrafo se indica ue “en los últimos años, los miembros del GEI han participado en maniobras conjuntas de formación con los GEO de la policía nacional”.  Informaciones anteriores ya habían aludido a un “grupo de élite” compuesto por 70 agentes de “probada fidelidad política”. Ejem. Josep Dencás era el jefe de los mozos de escuadra en 1934: de probada fidelidad política, más radical que el propio Companys. A la hora de la verdad, los mozos se quedaron en los cuarteles. Sólo unos meses antes, 15.000 “Escamots” uniformados habían desfilado ante Maciá y Companys en Montjuich. No hay nada nuevo bajo el sol. La realidad de los mozos en estos momentos es la siguiente: de regreso del tirón de orejas por parte de la Audiencia Nacional, “el mozo y la moza”, imputados, han iniciado una investigación interior para saber qué mozos incumplieron la orden de impedir el 1-O… ¿Para premiarlos? No, desde luego: para pasar la imputación a mandos inferiores de los mozos y salvar la piel. El “mozo y la moza” no quieren estar en la celda próxima a “los 2 jordis”.

Quinto síntoma: La Vanguardia evita aludir a asistentes a la protesta por las detenciones

Titular de La Vanguardia en alusión a la manifestación de ayer de protesta por la detención de “los 2 jordis”: “La Diagonal cortada para limpiar la cera de las velas de la manifestación en apoyo a los Jordis”… Para quien conoce el periodista y cómo se elaboran los titulares, está claro que el de La Vanguardia se trata de derivar la manifestación de ayer hacia lo anecdótico (la cera vertida en la Diagonal que podría hacer resbalar a vehículos y viandantes). No es un titular ingenuo: es lo que evita poner la cifra de 200.000 manifestantes (reales o  supuestos) y la excusa para un artículo que resultará  decepcionante para los que acudieron ayer a ese acto, dando relieve incluso a los twits hostiles a la manifestación…

Sexto síntoma: El Ara empieza a cambiar de perspectiva

El diario Ara, uno de esos medios ruinosos que sobreviven a cuenta de la teta de la gencat (declara una tirada de 140.000… pero sus ventas reales no pasan de 8.000) ha cambiado el tono de sus titulares. El de hoy, por ejemplo es significativo: Rajoy declara “Comprenderán que el gobierno español está obligado a actuar tal como manda la Constitución” . Hemos traducido, obviamente, pero también hay que realizar otra traducción porque, el diario, que hasta este momento había dado cancha a la CUP, ahora coloca la primera información sobre esta organización en las profundidades de la web: “La CUP asegura que la República se proclamará en los próximos días”… Lo que casi es una defensa de Rajoy (el presidente se ve obligado a actuar por lo que dice la constitución sin que él, personalmente, sea beligerante “contra Cataluña”), contrasta con el lugar que ocupan en la información los que hasta ahora habían sido más decididos promotores de la independencia.

Algunas conclusiones de todos estos síntomas:

1. Del “Mamá está enferma”, hemos pasado al “mamá está grave”.- Los portavoz oficiales del independentismo, a medida que pasan los días están más arrinconados. El problema para ellos, ahora, no es cómo obtener la independencia, sino cómo salir del embrollo lo más indemnes posibles.

2. Lo que está ocurriendo en el interior de los mozos indica la descomposición del proceso.- Si con una circunstancia remota, la Audiencia Nacional ordenase la detenciónde Puigdemont, no creo que a estas alturas, los GEOS debieran intervenir: bastaría una llamada al “mozo o a la moza” imputados para que ellos mismos dieran la orden de “fotra a la garjola” a su presidente.

3. La sociedad catalana está cada vez más partida en cuatro (ver artículo sobre La Cataluña de los cuatro cuartos). La situación está obligando a ERC a reconocer la realidad de la situación y a evitar los discursos maximalistas y altisonantes de hace diez días. En el interior de la CUP estallarán las tensiones entre “suicidas” y “eutanásicos”: es decir, entre quienes quieren ir hacia adelante “en la calle” y quienes terminan dando la partida por partida… lo que supondrá el fin de la organización hecha para el radicalismo y que, moderada, no puede competir con ERC. En cuanto a lo que sobreviva del PDcat bastante van a tener con años de recriminaciones internas de unos contra otros. ¿El asocianismo indepe? Se extinguirá en cuanto se agoten los fondos inyectados por la gencat estos años.

4. La batalla de la información la ha ganado el Estado, ahora queda la batalla para salir del embrollo.- El “problema catalán” no se ha “internacionalizado”. “Currarse la página de la pena” no ha progresado en Europa. Los diarios catalanes han cambiado el tono. Cada día que pasa es más visible cómo rebajan el listón reivindicativo y el hecho, sorprendente, de que ninguno a estas alturas se atreva a contemplar los resultados del 1-O como “significativos” o indicativos de algo. Lo que están realizando esos medios es tratar de desandar lo andado, consciente de que hay 200.000 personas (como máximo) “beligerantes” y que todavía no se han enterado de que “el mambo ha concluido” (utilizando la expresión de la CUP el 1-O).

5. El dontancredismo de Rajoy está venciendo al hiperactivismo indepe.-  Rajoy ha tardado en reaccionar y lo ha hecho tratando de no aumentar el victimismo de la gencat. Se ha limitado a decir algo que se entiende en todo el mundo: “cumplan la legalidad institucional”. Claro está que de no haber existido una respuesta cívica en Cataluña a favor del unitarismo, o una mayoría social independentista, esta posición no hubiera podido mantenerse. Pero los informes de inteligencia le indicaban que el independentismo carecía de fuerza social suficiente para declarar la independencia. Así pues, se trataba de cómo inhabilitar el proceso sin que la gencat pudiera “currarse la página de la pena”… Si ayer en el parlamento el PP no apoyó a Cs en su pretensión de que termine el adoctrinamiento en las aulas, se debió a que no es el momento de aumentar tensiones con los nacionalistas, sino de aplacarlos, conseguir que se desmovilicen primero y que se deshinchen después.

Conclusión final:


Llegamos tres días analizando los síntomas que están apareciendo en la sociedad catalana y, todo induce a pensar que son inequívocos: la operación independentista, diseñada primorosamente desde hace 40 años por el entorno de Pujol, en el momento en que se ha puesto en práctica, ha constituido un estrepitoso fracaso y, a la postre, un daño para Cataluña, la exteriorización de una fractura en la sociedad catalana que tardará años en soldarse y que inevitablemente dejará vencedores y vencidos. A los vencidos les quedará la satisfacción masoquista de ser más “víctimas” que antes del proceso. Y no está claro que los vencedores puedan explotar políticamente su victoria. El peor final de esta crisis sería que se diera la posibilidad de que se repitiera cíclicamente. Y para resolverla de una vez para siempre hay que establecer nuevas reglas del juego.

martes, 17 de octubre de 2017

La Cataluña de los cuatro cuartos…


Cataluña se está devaluando. Desde el 15 de septiembre, la media de descenso del precio de la vivienda ha sido de un 5–7% (el mes que viene conoceremos el hundimiento del precio de las oficinas). Hoy ya está claro que la realidad económica se está imponiendo, incluso en las consellerías de la gencat controladas por ERC (las económicas) y que las cosas ya no se ven tan claras como hace un mes, cuando todo era vino y rosas en los mítines para preparar el 1–O. De todas formas, cuando hablamos de “cuatro cuartos”, no nos referimos a cómo va a quedar la economía catalana de aquí a un par de meses (desde 2012 el “bono catalán” está considerado como “bono-basura” por las, no precisamente comprensivas entidades de calificación), sino a la estructura sociológico–política de Cataluña, que explica, por sí misma, porqué el proceso indepe es pura ficción.

¿Por qué hablan en nombre del “pueblo catalán” cuando son ¼ de ese “pueblo”?

Empieza a aumentar el hartazgo en Cataluña, especialmente, en la ciudad de Barcelona. Hartazgo y nerviosismo ante un “procés” que se ha convertido en una “historia interminable” como lamentable. Interminable e interminablemente aburrida. Los promotores del “procés” hablan de “Cataluña” como si la representaran ellos y nadie más que ellos. Hoy, en el curso de una entrevista radiofónica, Junqueras a la pregunta de si el Puigdemont ha declarado la independencia, ha respondido que la independencia la ha declarado… “el pueblo de Cataluña” y después de insistir en tres ocasiones el locutor al quedar la pregunta en el aire, ha añadido que el “parlament es… el pueblo de Cataluña”. Así que usted tiene mayoría de 1 diputado y ya está autorizado a hablar en nombre de toda Cataluña… Le valdría más al ventripotente Junqueras empezar a pensar en concursar en masterchef que seguir mostrando ese nivel político tan pedestre que caracteriza al independentismo.

Pero la realidad social es otra completamente diferente. Ya no basta con decir que en Cataluña (como, por lo demás, en el resto de España) se ha impuesto la sociedad de los “tres tercios” (en la que un tercio que vive bien y cotiza a Hacienda para mantener a los otros dos, un segundo tercio que vive instalado en la precariedad y a salto de mata y un tercer tercio próximo al umbral de la pobreza y mantenido por el Estado). Esta realidad, que existe si tenemos en cuenta el PIB, hace de Cataluña una entidad exactamente igual a cualquier otro territorio del Estado Español y de buena parte de Europa. Pero es rigurosamente cierto que existe un “factor diferencial catalán” y que no es el que los indepes creen.

Como se sabe, el nacionalismo insiste mucho en el tema del “factor diferencial”. En Cataluña el nacionalismo no pudo apoyarse en el RH, como el vasco, y tiene dificultades en apoyarse en la historia o en las tradiciones (en su inmensa mayoría datadas en la segunda mitad del XIX o incluso generadas después de 1978). Incluso desde el punto de vista de la lengua, el catalán existe unanimidad en reconocer que se trata de una lengua “hispano–romance”, ni siquiera “franco–romance” como pretendía el primer nacionalista decimonónico o como dijo el vizconde de Güell al inaugurar los Juegos Florales de 1901, una lengua más antigua que el latín y que estaría emparentada con el rético, dialecto que se habla en Suiza  en los Alpes Réticos… dato que citamos para demostrar que el nivelazo de las bases doctrinales del nacionalismo. En Cataluña hoy no existe ningún factor diferencial “profundo”, como no sea la existencia de un nacionalismo que, por sí mismo, lo genera. Lo que existe es un factor diferencial sociológico–político.

Cataluña: la sociedad de los cuatro cuartos

Los nacionalistas pueden hablar en nombre de sí mismos, no de Cataluña, ni siquiera de una mayoría social que no tienen. Porque el “gran logro” de 40 años de Generalitat ha sido fracturar a la sociedad catalana en cuatro fragmentos y gobernar solamente para dos de ellos. Hay que decir que una cosa son las simetrías parlamentarias y la distribución de los escaños en el parlamento regional y otra muy diferente la realidad social. Se equivoca quien cree que “sociología” y “política” son paralelas. Una cosa son los votantes que acuden a las elecciones, el resultado de cuyo voto, además, esta falseado por la Ley d’Hont, que penaliza a las opciones menores, y otra, muy distinta, la realidad social.

Lo que los independentistas no pueden negar es que, Cataluña está fraccionada en cuatro sectores:

– los independentistas (damos por extinto el catalanismo moderado) fraccionado, a su vez, en cuatro tendencias, entre funcionarios de la gencat (exCiU), borrokas (CUP), núcleos de la Cataluña profunda (ERC), asociacionismo amamantado por la gencat (OC, ANC, etc, etc) que se llevan bien (a veces) y disputan cuando despiertan de sus autoengaños.

– el de los unitaristas (de los que rufián Rufián ha dicho que “ni son mayoría, ni son catalana, ni son silenciosa”… a pesar de que el 95% de los que se manifestaron en las calles de Barcelona, en número similar a los independentistas eran nacidos en Cataluña),

– el de los que no saben / no contestan (los que todo les trae al fresco o simplemente que están desinteresados por la política, decepcionados, hostiles o apáticos) y

– los inmigrantes (que a pesar de haber sido untados y mediatizados desde hace quince años por la gencat, siguen estando ausentes y dedicados a lo suyo: o haciendo cola en las oficinas de la gencat para pillar algún nuevo subsidio, o bien ganándose la vida como pueden).

Lo más terrible es que cada uno de estos sectores, más o menos, representan al 25% de la sociedad… ¡lo que no quiere decir que cada uno esté representado por el 25% de los diputados en el parlament regional!

La póliza de garantía de la "unidad nacional"

Y esta distinción es importante, porque lo que está planteando la gencat indepe no es un programa económico o la construcción de infraestructuras, o discusiones sobre fiscalidad que son, a fin de cuentas, problemas políticos que pueden ser debatidos por los parlamentarios (a fin de cuentas un parlamento es eso: “lugar donde se habla”, creer que es “el templo de la soberanía popular” es casi una superstición animista, el parlamento es lo que es y no es más). Lo que la gencat indepe está planteando es la secesión que es algo de mucha mayor trascendencia y que resulta inviable si no se dispone de mayoría social

Por esto –y por la falta de apoyo internacional, y por la legislación constitucional, y por la torpeza de los promotores…– la secesión es imposible: porque el proyecto independentista (que acaba en la independencia… y que pide a toda la población Catalana es un doble salto mortal al vacío y sin red) no cuenta con suficiente FUERZA SOCIAL detrás. El problema de poner banderas en los balcones, realizar caceroladas, es… que es evidente que son más los balcones en donde no hay ninguna bandera y que empiezan a estar hartos los no nacionalistas de tener que aguantar cada noche a unos pocos vecinos, simplemente, dando polculo de 22:00 a 22:05… Al intentar mostrar su “fuerza social” con esa exhibición, el independentismo ha delatado su fuerza real. Ahora, ni siquiera ellos, están seguros de lo que tienen detrás. Pero lo que está demasiado claro es que no tienen FUERZA SOCIAL, ni han tenido nunca, ni pueden llegar a tener, para desencadenar un proceso rupturista.

Claro está que el sentido común (el “seny”) suele quedar relegado a segundo plano por la “rauxa” nacionalista. ¿Y entonces qué ocurre? Ocurre que algunos (los pringados, no nos engañemos, no los capitanes araña atrincheras en cargos oficiales), van a terminar en la cárcel y van a sufrir mermas patrimoniales. ¿Había otra salida? Si el Estado no puede ejercer una aplicación brusca del artículo 155 y suspender la constitución no es sólo por debilidad de Rajoy, sino ¡porque los unitaristas tampoco tienen fuerza social, ni apoyos suficientes para hacerlo! Esa es la triste realidad

Así pues, lo que la situación pide es un compromiso entre las partes: la legalidad, no está del lado de la gencat indepe, institución que ha intentado generar una legalidad diferente… que ha sido contestada por el tribunal constitucional. La “nueva legalidad” solamente podría haber salido de una mayoría social sancionada que el Estado Español se viera obligada a reconocer por la fuerza de los hechos y ante la presión internacional a favor de la independencia…

Pero ese escenario no es el que ha ocurrido, sino justo el opuesto: internacionalmente la gancat indepe ha estado siempre sola, rematada y dramáticamente sola y, el problema es que, especialmente ERC ha mentido (o se ha autoengañado) sobre las simpatías que su causa suscitaba en el exterior. Y ya hemos visto que, a medida que pasan los días, el independentismo se va fracturando, se sitúa a la defensiva, pierde coherencia, y lo que es peor para ellos: pierde el control de los recursos económicos de la gencat. Y ese es el problema de fondo.

Porque si el independentismo, de ser menos de ¼ parte de la sociedad catalana en 2010 (como demostraron aquellos primeros referendos por ayuntamientos), ha ganado unos puntos, ha sido por tres razones:

– por los resultados del adoctrinamiento realizado mediante la inmersión lingüística en los últimos 19 años.

– por la crisis económica iniciada en 2008 a la que la gencat indepe ha dado una respuesta simplista: “España nos roba”.

– por los fondos, prácticamente ilimitados inyectados, por Artur Mas y luego por Puigdemont en los circuitos independentistas.

La imposibilidad de seguir inyectando fondos en el proyecto (a causa de la intervención de cuentas de la gencat por parte del Estado), así como el cansancio por la falta de viabilidad del mismo, hará que poco a poco se vaya redimensionando. Ahora falta que el pacto PP–PSOE–Cs para la reforma de la constitución, reconozca el fracaso del Estado de las Autonomías y tienda a evitar que crisis como esta aparezcan una y otra vez: esto no va a ser –no puede ser- un “café para todos” soberanista. Solamente la izquierda marciana de Podemos y las Mareas pueden pensar que cada dos por tres se puede montar un referendo aquí o allí para  ver quién se va o no se va. No es que Rajoy o Sánchez tengan carácter, fuerza y méritos para ir en dirección a un fortalecimiento del Estado, ¡es que la UE se lo está exigiendo!: no más riesgos de centrifugación de un Estado miembro de la UE que podría acarrear procesos similares en el núcleo duro franco–alemán… Por eso, desde 2009, cuando empezó esta fiesta soberanista siempre hemos dicho que la “póliza de garantía de la unidad del Estado” la ofrece la pertenencia a la UE.





A “Los 2 jordis” les ha tocado la pedrea


En este momento, los únicos que apuestan por la independencia catalana son las bases movilizadas después de siete años de publicidad machacona de la gencat en esa dirección. Esos y la CUP. En el PDcat ya se ha “abandonado toda esperanza” y en la dirección de ERC empieza a cundir la desmoralización. La detención de los “dos jordis” y su ingreso en prisión era algo que estaba cantado. Los “síntomas” de hoy no son diferentes a los de ayer. Pasamos a enumerarlos:

Primer síntoma: primera noticia en el telediario, los fuegos en Galicia

El telediario de anoche fue significativo. TVE1 anunciaba en segundo plano la detención de los “dos jordis” y la imputación de los “dos mozos”. Los fuegos en Galicia se llevaron los titulares. ¿Señal de que se intenta que la noticia “pase desapercibida? En absoluto: se intenta transmitir a la población que las detenciones son el resultado de una situación previa sobre la que el gobierno había advertido durante semanas: “habrá consecuencias al 1-O”. El gobierno tiene claro cómo actuar frente al proceso independentista. Con el “frente interior” tranquilo (el pacto PP-PSOE-Cs para la reforma constitucional), con una hoja de ruta decidida, ahora solo queda ponerla sistemáticamente en práctica. No hace falta dar, pues, mucho relieve a la detención de dos dirigentes de asociaciones, sin cargo oficial. Es el resultado de las advertencias previas. No es noticia “de máximo relieve”.

Segundo síntoma: los “arrepentidos de La Vanguardia”

La Vanguardia de hoy titulaba uno de sus artículos relevantes: “El plan de independencia unilateral admite problemas para pagar las nóminas”… lo que traducido quiere decir que la propia Vanguardia (“boletín interior” de CiU durante años y portavoz oficioso de la gencat) “alerta” del riesgo del DUI, esto es, de su inviabilidad. Y lo hace de la forma que más puede disuadir a los afectados: recordándoles el bolsillo. Pero es que, además, la fuente primaria de la información es la oficina de la Consellería d’Economía dirigida por Oriol Junqueras, comentando los “dos escenarios” presentados en el famoso papel encontrado por la Guardia Civil en la oficina de Lluis Salvadó (y que ahora se atribuye a Francesc Sutrias, director de Patrimonio de la Generalitat), contemplando dos escenarios “el de guerra” y “el de guerrilla”. Lo que se sugiere en el artículo es que todos los intentos de estas oficinas por tratar de pagar los sueldos de los funcionarios de la Generalitat van a resultar inviables. Así que estarán obligados a emitir “bonos patrióticos” (que todo el mundo sabe que no darán ningún resultado) y a más presión fiscal. O como han propuesto, “trasladar las cuentas a París” (completamente inviable). Dicho de otra manera: la estructura funcionarial faraónica de la gencat seguirá cobrando sus salarios… si quien está pagando desde mediados de septiembre (el Estado Español), sigue teniendo voluntad de hacerlo. La información no es ingenua: es otro torpedo de “los arrepentidos” de La Vanguardia para liquidar la fantasía independentista.

Tercer síntoma: las detenciones de “los jordis” y las imputaciones “al mozo y a la moza”

Las imputaciones por “sedición” no son pecata minuta. De avanzar pueden generar condenas de 15 años de prisión a los imputados. De momento son cuatro: dos se quedan en prisión y otros dos se les retira pasaporte y deben pasar por el ominoso trance de firmar dos veces por semana… ¿Quiénes son primeros? Funcionarios de los mozos, en este caso, un “moro y una moza”. Detalle: funcionarios de un organismo sensible de la gencat, su policía. ¿Quiénes son los segundos? Los dirigentes del tejido asociacionista amamantado por la gencat y convertido en ariete del independentismo entre la población… Así pues, la diferente entre unos y otros es que los que han salido “menos perjudicados” y ayer cenaron en sus casas, son funcionarios de un organismo oficial. Los que ayer comieron rancho taleguero son ciudadanos de a pie. Mensaje que se transmite: el gobierno no quiere apuntar contra la Generalitat de Catalunya, sólo contra el proceso. 

Cuarto síntoma: pérdida de papeles de Rufián

La desintegración del frente independentista se manifiesta también en las declaraciones de sus personajes públicos. Sin duda, Gabriel Rufián es uno de esos personajes que se ha ganado a pulso una hostilidad de los sectores anti-independentistas: está en el parlamento porque lo puso ERC en un intento de demostrar lo indemostrable, que los no catalanoparlantes tenían un lugar también en el “procés”. Pero el muchacho estaba escasamente integrado en ERC y poco identificado con su estrategia. Todo ha ido bien hasta la crisis: antes el frente independentista sabía como tenía que actuar y lo que tenía que decir. Ahora, resulta evidente que se empiezan a perder los papeles: mientras gentes de ERC filtran papeles a La Vanguardia que permiten a ésta torpedear el procés, otros como Rufián se unen a la estrategia numantina de la CUP: “todo lo que empezó en la calle, acabará en la calle”. La propuesta de Rufián de realizar una “huelga general” en toda España para protestar por las detenciones indica su grado de ignorancia de la realidad. Es lo que suele ocurrir cuando ya no se sabe por dónde salir.

Quinto síntoma: Ada Colau tranquilizando a unos y a otros.

A las 9:22 de hoy, Ada Colau se ha reunido con “empresarios, sindicatos, patronales, colegios profesionales y entidades educativas ante la continua fuga de empresas». No es que, en sí misma, Ada Colau sea un personaje que haya tenido algo que ver con el proceso independentista. De hecho ha dicho A y no-A en apenas unas horas y se trata de un personaje políticamente irrelevante, visiblemente superado por los acontecimientos y cuyas sonrisas acompañadas de indecisiones, ya no son tomadas en serio por independentistas ni por unitaristas. Pero lo curioso es que algunos han recurrido a ella alarmados por la fuga de empresas como si, sectores crecientes de la sociedad catalana, “soberanistas – no independentistas” y “unitaristas moderados” recurrieran a ella para que los consolara. Nadie duda que la Colau mantendrá su indefinición hasta última hora. Para ella lo más duro –el 1-O- ya ha quedado atrás y ha salido indemne judicialmente. La cuestión es cómo quedará electoralmente con su actitud en momentos de polarización.

Conclusiones:

1. Si Rajoy quería transmitir la idea de que la crisis está controlada, lo está consiguiendo. Lo ha conseguido en España y el desgaste puede hacer que termine consiguiéndolo también en Cataluña.

2. La imputación a dos funcionarios y la detención de los dirigentes de la “trama civil” va a hacer que unos y otros vean las orejas al lobo. Habrá protestas en la calle, pero está claro que después de los imputados de ayer vendrán más y más… todo depende de la actitud de Puigdemont. O desmoviliza el procés o la presión judicial seguirá adelante.

3. Hoy se comprobará si la CUP tiene “punch” o se le puede aplicar lo de “perro ladrador, poco mordedor”. Después de amenazar con actitudes numantinas, la CUP ya no tiene ninguna excusa para retrasarla: ahora, hoy, mañana, pasado, tiene que dar la medida de lo que puede movilizar, o perderá el rédito radical que ha ido acumulando. Es más: cuanto más tiempo pase, el radicalismo corre el riesgo de verse más aislado. Las detenciones de ayer indican que: si se tiende al radicalismo, se termina en la cárcel; pero la CUP es la única dirección que puede tomar si quiere seguir existiendo como opción. Por lo demás, la CUP está deshojando la margarita: tiene que ejecutar lo que tantas veces ha amenazado y para lo que había dado un plazo: ayer. Si ayer Puigdemont no declaraba la independencia real, la CUP lo dejaba caer…

4. La inseguridad se extiende por Cataluña, no solo entre las empresas: también empieza a afectar a los funcionarios de la gencat: empiezan a albergar dudas sobre quién les pagará a fin de mes. Y no lo duden: trabajarán para quien les pague. La endeblez del proceso soberanista reside en los sectores sociales que lo componen: gentes de pueblos (ERC), borrokas (CUP), asociacionismo amamantado por la gencat (OC, ANC) y funcionarios (exCiU). Ayer el Estado “golpeó” al asociacionismo independentista. Las fugas de empresas, los rumores sobre inviabilidad económica del proyecto soberanista cada vez más acredentados, van dirigidos contra los sectores más débiles de la sociología independentista. Sin carburante económico ni la ANC ni el OC existirían. Cuando se les acabe el dinero, simplemente, desaparecerán. Los borrokas son fácilmente neutralizables… a los mozos les va a tocar bregar con ellos y si Trapero quiere zafarse de multas y cárcel, va a tener que ordenar cargas contra ellos. Y en cuanto a los secotres independentistas de la “Cataluña profunda”, simplemente, pesan poco. Rajoy lo que está haciendo es poner en práctica la “teoría del salchichón”: ir cortando el independentismo a rodajas.

Conclusión:

Tenemos la sospecha de que hay negociación o como mínimo intercambios de mensajes entre Rajoy y, sino Puigdemont, algunos responsables de la gencat. El gobierno quiere evitar escenificar una aplicación del artículo 155, pero, en la práctica eso es lo que está haciendo… a plazos. Desde mediados de septiembre, la gentcat ya no es dueña de sus dineros: son administrados y controlados por el Estado. Las detenciones de ayer son un simple aviso de lo que puede ocurrir. Parece evidente que, bajo cuerda, se está llegando a algún tipo de acuerdo. Pero el problema básico para los independentistas es que están cada vez más arrinconados y las nuevas simetrías políticas en España, empequeñecen su papel en el congreso de los diputados: España ha pasado de ser un régimen de bipartidismo imperfecto en el que CiU era una peiza clave, a un país multipartidista en el que los diputados nacionalistas son un grupo más entre otros muchos. 

Por otra parte, repasando la historia de España en estos últimos cuarenta años, se verá que, ya sea por la vía del terrorismo o de las tensiones centrífugas, el tan cacareado “Estado de las Autonomías” es una irrisión internacional. Simplemente, no funciona, es faraónico e insostenible, absorbe excesivos recursos y carece de futuro… La crisis catalana ha subido el nivel de oposición en todo el Estado a este modelo de vertebración del país. Obviamente, no es que sus mentores (PP y PSOE) vayan a reconocer su fracaso, pero sí que van a proceder a reformas que hagan imposible el que cada año aparezca un foco de tensión autonómico y centrifugador. Tal es la gran lección de la “crisis catalana”: una vez más se ha producido una “heterotelia” de resultados: el proyecto político independentista, paradójicamente va a tener como resultado final el reforzamiento de la unidad del Estado.


lunes, 16 de octubre de 2017

CRISIS GENCAT: LA SEMANA DECISIVA


Entramos en la semana en la que se verá quién tenía razón: si los que auguraban asaltos de los mozos de escuadra a cuarteles de la Guardia Civil, revuelta generalizada con motines en las calles… o bien los que opinábamos que todo esto era una tormenta (incluso tormentilla) en una palangana. Esta semana se verá cómo reaccionan las partes (que, lo más probable es que no sea como sus “parroquias” esperan que sea). Ni Rajoy tiene interés en “dar lanzadas a moro muerto” (porque el “procés soberanista” está definitivamente muerto y por muchos años), ni Puigdemont ir más allá de su proclama retórica de “independencia de Cataluña” (porque en los días siguientes al 1-O, el “procés” evidenció su carácter amateur e improvisado y la retirada de empresas solamente constituyó el apuntillamiento de la “república catalana” nacida muerta).

Ayer algunos síntomas exteriorizaron la situación en Cataluña:

Primer síntoma.- TV3 repitió al medio día, el último programa humorístico “Polonia”: en esta ocasión, más que crítico, la edición del programa fue hiriente y caricaturesco hacia Puigdemont y hacia el nacionalismo radical… El hecho de que los almogávares mediáticos del “procés”, TV3, pudieran, darle ellos mismos carpetazo en un esqueche de cinco minutos (RECOMENDAMOS VERLO) es significativo de que el frente independentista está partido y de que cada vez son más los nacionalistas que han comprendido la situación: imposible ir más allá. A recordar que “Polonia” es, con mucho, el programa más visto en TV3…

Segundo síntoma.- el editorial de la Vanguardia del domingo sonaba, como aquella canción de Lluis Llach, a “campanades a mort”. Se exigían responsabilidades a la gencat, se reconocía que “alguien se había equivocado”, “que alguien había calculado mal y quizás ha sido engañado”. Y se sentenciaba que “la independencia low cost no existe”… Lo que se estaba pidiendo a Puigdemont era que ejerciese la “marcha atrás”. Obviamente, se seguía repitiendo la retórica de la “negociación” y del “parlem-hi”… pero, una vez más, el editorialista era incapaz de decir sobre qué había que hablar y, especialmente, como acabar este problema que hace tiempo generaba hartazgo entre los no nacionalistas y que ahora empieza a aburrir incluso a ellos.

Tercer síntoma.- Ayer tuvo lugar el acto en memoria de Lluis Companys, el presidente de la Generalitat fusilado durante el franquismo. Ante un público muy escaso, tomaron la palabra Puigdemont, Ada Colau y la Forcadell. Hoy, el acto pasa completamente desapercibido en la prensa catalana y casi tiene más eco en la madrileña. La Forcadell, a falta de pedir algo tangible, pidió que “Rajoy se disculpara por el fusilamiento de Companys” (casi sugiriendo que el PP lo había fusilado), la alcaldesa de Barcelona daba la sensación de que estaba allí sin saber muy bien qué hacer ni que decir, y Puigdemont y se limitó a pedir “civismo y serenidad”, calificando estos días de “difíciles”.

Cuarto síntoma.- En el momento de redactar estas líneas, Trapero, el “major” de los mozos de escuadra está declarando en la Audiencia Nacional. Esta vez ya no podía eludir la cita, ni Puigdemont se lo recomendó. Toca dar una explicación a la actitud de los mozos el 1-O y a las órdenes que recibieron. Va a ser difícil que salga indemne y sin ningún tipo de imputación, pero también demostrará la voluntad de “castigar” o “hacer la vista gorda” del Estado ante todo lo que ha ocurrido en Cataluña en el último mes y medio.

Quinto síntoma.- Las declaraciones de la CUP: “Lunes 16/10 = independencia o retirada de apoyo al gobierno”. Lo primero va a ser imposible, así que a la CUP solamente le queda una segunda opción y, a partir de ahí, llevar movilizaciones callejeras… pero es la CUP, no es el movimiento de los indignados, ni mareas, ni nada por el estilo. La CUP, por pura chiripa, tiene más fuerza institucional que capacidad de movilización y, en cualquier caso, si opta por manifestaciones y movilización, va a atraer especialmente a los sectores más radicales del independentismo: será inevitable que se produzcan incidentes, justo lo que más odia el catalán medio.

Sexto síntoma.-  La carta de Puigdemont que no parece la de un “catalán a un gallego”, sino la de “un gallego a otro gallego”: imposible saber si sube o baja la escalera. Lo único que se entiende de manera comprensible es que pide dos meses de negociaciones y “reunión urgente”. Tampoco aquí se aclara qué es lo que se quiere negociar. Más parece un intento de Puigdemont de prolongar la agonía de su iniciativa durante unos meses, tratando de obtener la garantía de que no habrá sanciones (especialmente económicas) contra los protagonistas de la “intentona independentista”.

La conclusión de todos estos síntomas

1. La ruptura del frente independista y de las tres fuerzas políticas que lo componen: un PDcat del que forma parte nominalmente Puigdemont, pero la actitud de cuyos dirigentes empieza a mostrar fisuras. Son los restos del “nacionalismo moderado” que quieren recuperar protagonismo y que solamente lo obtendrán deshaciéndose de Puigdemont y de la obsesion independentis. ERC, por su parte, lucha interiormente entre los que creen que hay que ir a elecciones anticipadas (en las ERC se configurarán como opción mayoritaria del independentismo y, a partir de ahí, ya se verá…) y los que, como Junqueras, son consciente de que ERC sola no puede ir muy lejos y se obstinan en mantener vivo a JuntsxSI, a pesar de que se trata ya de una “estructura zombi”. Finalmente, la CUP, que en su radicalismo no advierte lo limitado (y localizado) de sus efectivos, y que más que un partido, es un mosaico de grupos locales, unidos solamente por su radicalismo. A esto hay que sumar que, la perspectiva de que la gencat no pueda inyectar más fondos a la ANC, al a Asamblea de Cataluña o al Omnium Cultural, supone que en medio año estas fuerzas empezarán a estar, literalmente, “caninas” y solamente pueda sobrevivir la Asociación de Municipios Independentistas que recibe sus fondos de los ayuntamientos que participan en ella.

2. La desmoralización del independentista medio: los grupos sociales que apoyan al independentismo, tenían el convencimiento que les había sido insertado por los promotores del 1-O: la independencia era posible con una votación. Efectuado el recuento –que no podía sino ser favorable a la independencia- al día siguiente, se declaraba y, asunto resuelto. A partir de ese momento, el Edén reaparecería en Cataluña. Los promotores de la campaña se equivocaron en esto: hicieron la campaña con la esperanza (remota) de que al tratarse de una votación aparentemente democrática, Europa les apoyaría y encontrarían más eco en fuerzas políticas españolas, en lugar de plantear la lucha por la independencia como un largo y duro combate en el que habría que vencer resistencias, no solamente del Estado Español, sino del interior de la sociedad catalana (de la que no más de un tercio apoya la secesión). Después de autoconvencerse de que alardear de “1.000.000 de manifestantes” en los 11-S, ver que la misma cantidad se manifestaba justo en sentido contrario, tuvo un efecto deletéreo que la gencat no pudo contrarrestar diciendo “vienen de fuera”. Dos días después, la desmoralización aumentó con la “independencia de 8 segundos” y a lo largo de la semana se convirtió en un hundimiento moral con la retahíla de empresas que abandonaban Cataluña (que superan ya las 600).

3. “Mamá está enferma (…) mamá está grave (…) mamá ha fallecido”.- El problema de Puigdemont es que el día en que decidió el rumbo de la aventura independentista, selló su destino: el político de pueblo, volvería al pueblo del que salió, después de un rutilante pase de dos años por la cúspide de la gencat. Animado por su esposa (una mujer supersticiosa de origen rumano, convencida de sus dotes de videncia), mucho más que por las condiciones objetivas de la situación, el problema que afronta ahora Puigdemont es cómo desmovilizar a ese sector de la sociedad catalana que se creyó las promesas de la gencat sobre independencia express y low-cost. Como hombre de pueblo que es, sabe que no puede decirse a alguien de sopetón que ha fallecido un familiar querido, hay que decirlo por fases: primer que está enfermo, luego que está grave, para finalmente, más bien, evitar decir que ha muerto, sino que el propio interesado se haga una idea de que la situación no tiene salida y reconozca que el familiar o a muerto o está a punto de morir. Puigdemont ha optado por esa vía. De ahí el plazo de dos meses para “negociar” (esto es para que el independentismo reconozca que “mamá ha fallecido” sin necesidad una declaración formal en esa dirección).

4. La única salida son elecciones anticipadas.- El margen de cualquier negociación es mínimo, algo en lo que ninguno de los interlocutores puede llamarse a engaño. Está claro que Puigdemont no puede dar por muerto su propio proyecto; pero la CUP está ahí para ayudarlo. Desde el instante en el que cesen su apoyo a Puigdemont (lo que puede ocurrir esta misma semana), su gobierno puede caer en cualquier momento. ¿Qué otra salida puede haber aparte de las elecciones? Simplemente ninguna. Contrariamente a los que creen que el resultado de unas elecciones no cambiaría nada y que los independentistas seguirían siendo mayoritarios, lo cierto es que cambiarían muchas cosas: lo primero de todo es que borrarían cualquier efecto del 1-O y de la malhadada y fugaz declaración de independencia. El que viniera detrás pondría el contador a cero: como si no hubiera pasado nada en Cataluña en los últimos 15 años y ahora tocara gobernar y no especular más con “elevar el techo autonómico”. La sociedad catalana ha visto las orejas al lobo: ahora sabe ya que la “independencia” no es la solución, sino un nuevo problema añadido. Algo que no le habían dicho durante la campaña del 1-O. Lo que sería más hiriente para el independentismo sería que el resultado electoral demostrara que han perdido peso (lo cual es probable) y que, incluso, los sectores de la “izquierda ambigua” se hayan contraído trasvasando votos especialmente al Cs.

5. Elegía por la izquierda-cadáver.- Por mucho que Iceta hiciera loables esfuerzos por mostrar una actitud razonable ante el independentismo, resulta claro que el “federalismo” socialista, al igual que la independencia, generan una serie de problemas añadidos que alejan de la solución a un problema que, en el fondo, fue creado por el nacionalismo mucho más que por la “falta de libertad en Cataluña”. Lo que se le puede reprochar al PSOE catalán es que haya querido permanecer en la equidistancia durante buena parte de estos últimos años: “ni españolismo, ni independentismo… federalismo”. En ese tiempo, el PSC se ha ido contrayendo en Cataluña y ya no es aquel partido que venció en las elecciones de 2003. En cuanto a la izquierda podemita, la “crisis catalana” ha supuesto para ella una pérdida de apoyos en todo el Estado, hasta el punto de que alguna encuesta señala el “sorpasso” electoral de Cs a la galaxia podemos. En realidad, esta crisis ha demostrado que Podemos es lo que podemos denominar “izquierda marciana”, preocupada por cualquier cosa políticamente correcta, derechos de los animales, de los gays, de los okupas, lucha contra el patriarcado, ultrademocratismo, derecho a la eutanasia..., casi una caricatura de izquierda que no va más allá de lo que fue el zapaterismo, con coleta y porro. Todavía hoy es un enigma el saber qué opina Podemos sobre la cuestión catalana y qué propone concretamente en el momento actual. Sus dirigentes, tanto en Cataluña, como en el resto del Estado, han dado la medida de su talla política y han redimensionado a Podemos como auténtico bluf político que ha llegado a su techo y al que solamente le queda declinar (de hecho lleva tiempo declinando y sufriendo convulsiones internas). La crisis catalana, ha contribuido a descomponer un poco más a la izquierda española y ahora falta ver los acuerdos PP-PSOE para la reforma constitucional hacia donde llevan.

Tormenta en una palangana, sin calamarsa ni mala maró

Esta crisis ha tenido como resultado el que algunos hayamos podido reír (como se decía antes: “a mandíbula batiente” o como se dice hoy “hasta partirse la caja”) con las interpretaciones que unos y otros han dado a la crisis. El domingo, 15 algunos digitales de medio pelo daban por "seguro" el que los mozos de escuadra iban a asaltar los cuarteles del ejército y la guardia civil… Y lo decían con una seriedad pasmosa. En el otro lado, la CUP amenazaba con “tomar las calles” y creía verdaderamente que podía realizar una “gesta” parecida a la de la Plaza Tahír en El Cairo… ¡Alucinados de uno y otro lado, uniros y difundid vuestros delirios alucinógenas!

No, la sangre no va a llegar al río y cómo máximo: algunos porrazos el 1-O y unas siglas del Zurich sobre las cabezas de unos o de otros, unos cuantos vehículos de la Guardia Civil abollados el día de las detenciones de cargos de la gencat… este ha sido todo el balance “bélico”. No ha habido más. El carácter catalán no es belicoso. Es más, huye de los problemas. Claro está que el nacionalismo es la exaltación irracional del “fet catalá” y que, primero el nacionalismo quiso tener “nación” (no había problema porque era una declaración teórica a cambio de un apoyo real del pujolismo a PP o a PSOE o al diablo en persona si se hubiera sentado en La Moncloa) y luego quienes creyeron que tenían “nación” quisieron ser “independientes” y, claro está, tener un Estado propio… como corresponde a toda nación. 

Esta crisis no es nueva, era previsible, pues, y estaba en embrión desde que se aprobó la constitución y demuestra que ésta debe ser reformada (veremos en qué dirección). Ha tardado 40 años en eclosionar y cuando lo ha hecho no ha pasado de ser una tormenta de verano, sin calamarsa (granizo), ni mala-maró (mas agitada), pero, eso sí, con campanadas a mort.