lunes, 3 de abril de 2017

Diario de un pobre Diablo (46)

REPASO AL “POPULISMO” DE NUESTROS DÍAS

El “populismo” se ha convertido en la bestia negra de los tertulianos y de cualquier forma de corrección política. Y se entiende. Porque lo más preocupante de eso que se ha dado en llamar “populismo” es su imposible ubicación en el esquema derecha-izquierda que es la base de todos los parlamentarismos. Y esto trae malos recuerdos. Nos explicamos.

En los años 30, el parlamentarismo era un fenómeno indefendible. Nadie, absolutamente nadie, tenía excesivo interés en defender un sistema que estaba en franca retirada ante los fascismos de un lado y ante el bolchevismo de otro. Quien decía “parlamentarismo” decía división, partidocracia, intereses de los partidos por delante del interés nacional, falta de liderazgo, discusiones estériles, intereses espúreos, corrupción… Por eso la República de Weimar cayó sin que nadie –ni siquiera la izquierda socialista- hiciera nada por intentar salvarla. Por eso la III República francesa estuvo a punto de caer tras las jornadas insurreccionales de febrero de 1934. Y por eso, eran pocos representantes italianos en el exilio los que se oponían a Mussolini y en muchas ocasiones desde posiciones igualmente antiparlamentarias. La República Española, en esos mismos años, era frecuentemente utilizada para mostrar los límites del parlamentarismo y hasta qué punto podían conducir al caos. Incluso en el Reino Unido, cuna del primer parlamento (por mucho que Puigdemont se empeñe en que fue una institución catalana) Mosley desde un lado y los comunistas desde otro, torpedeaban una y otra vez al sistema parlamentario.

Pero el parlamentarismo sobrevivió, no por la fuerza de la razón, sino de las armas. En 1945 se impuso en todo el mundo como forma “correcta” de ordenar la cosa pública. Nunca, desde entonces, absolutamente nadie se preocupó de rebatir a la crítica contra el parlamentarismo que, hoy sigue vigente y sin refutación a pesar de que los fascismos hayan desaparecido. Su derrota militar ha entrañado un largo ciclo de 70 años de rehabilitación del parlamentarismo.

En las crisis es cuando los sistemas políticos demuestran su fortaleza y solidez. La gran crisis económica iniciada en 2007 y que evidencia la imposibilidad de estabilizar un mundo globalizado, dura todavía hoy. Es en ese contexto en el que han aparecido las formaciones “populistas”. No es que antes no existieran: desde los años 70 eran “opciones refugio” para descontentos que habitualmente se inspiraban en doctrinas de la derecha o incluso del neofascismo. Eso se ha terminado. La crisis de 2007 generó en toda Europa nuevos modelos de organización provistos de nuevos objetivos. Ninguna se presentaba como antidemocrática, pero sí como antiparlamentarista. Todas, estas formaciones, en mayor o menor medida insisten de la necesidad de constituciones presidencialistas y en restar poder y peso a los partidos políticos en beneficio de la sociedad civil. Hoy, el concepto “corporativismo” ha desaparecido del lenguaje político, pero lo que amagan algunas de estas opciones y el lugar al  que inevitablemente irán a parar, es una reedición del corporativismo bajo formas inéditas.

Si estas opciones “populistas” emergen y lo hacen con el apoyo de amplios sectores sociales, es porque en toda Europa se ha extendido el hastío e incluso la repugnancia hacia las formulaciones políticas tradicionales de derechas e izquierdas. En efecto, las soluciones “populistas” no pueden ser definidas en términos de derechas e izquierdas. Hay un gran trecho entre el Front National de Jean Marie Le Pen que quería presentarse como “la droite National” y el encabezado por su hija que se sitúa “au delá de la droite et de la gauche”. Su presidenta ha sintetizado este punto de vista en una consigna: “La derecha ha traicionado a la Nación – La izquierda ha traicionado a los trabajadores”. Su característica, la del “populismo” es el no ser dogmático, sino eminentemente pragmático. Cada declaración de los considerados como “líderes populistas”, abunda en esta dirección.

Obviamente, no estos “populismos” no son ni “fascismos” ni “neofascismos”. Están más próximos, eso sí, a las doctrinas identitarias, porque si lo que aspiran es a recuperar el sentido de la nación, deben de atribuirle a esta una rostro propio y defenderlo frente a las amenazas. Pero si es cierto que, los fascismos surgieron de sectores críticos con el parlamentarismo y que los nuevos “populismos”, tienen su fuerza en la superación de la dicotomía dogmática derecha-izquierda. Hoy por hoy, no critican al parlamentarismo sino a lo limitado de las soluciones de derechas e izquierdas y a los equívocos que conllevan.
En España no existe “populismo” en la medida en que, al haber llegado más tarde a la democracia y al carecer por completo de capacidad crítica y refugiándose en la apatía, el pueblo español está fuera de cualquier debate político. Se suele decir que Podemos es “populista”: ¿Lo es? No, verdaderamente: Podemos es, simplemente, un producto de la izquierda en crisis, o dicho de otra manera: el modelo de izquierda que llegó tras el hundimiento de la URSS (y de los Partidos Comunistas) y tras el hundimiento de la socialdemocracia zapaterista al no ser capaz de afrontar la crisis y, ante ella, ponerse del lado de la banca.

¿Por qué no existe “populismo” en España? Para que existe se deben dar una serie de circunstancias: la primera de todas ellas es que exista debate político en la sociedad. No hay que confundir el hastío de las sociedades europeas hacia las estériles polémicas derecha-izquierda, con la apatía del pueblo español ante el hecho político. Sin olvidar la mala calidad de la democracia española y lo que es todavía peor, la destrucción de cualquier sombra de capacidad crítica operada por los medios y por el sistema educativo. Por eso, a pesar de que la situación española es, posiblemente, más dramática que la dada en Alemania o Francia, aquí no hay posibilidades ni a corto ni a medio plazo de un movimiento de este tipo.

Y es que en España, la verdadera tragedia es que nadie, absolutamente ningún medio, ningún canal, ningún tertuliano, ningún partido, se atreve a decir en voz alta que la división derecha-izquierda ya no responde ni a las necesidades ni a los planteamientos de eficacia mínima que requiere nuestro momento histórico. Podemos se califica como “de izquierdas”, Ciudadanos, después de un período de ambigüedad situándose en el “centro-izquierda”, se ha reformulado como “partido de centro democrático”. Y en cuanto al PP, está donde Cánovas hará más de 125 años, dijo que debía estar la derecha… Así pues, no pidamos peras al olmo: el sistema político español, da de sí lo que da de sí y no hay más cera que la que arde. Es decir, poco o nada.




miércoles, 29 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (45)

 

MARINA LE PEN EN MOSCU

El pasado 23 de marzo, Marina Le Pen aterrizó en Moscú, respondiendo a la invitación personal del diputado de la Duma Leonid Slutski, coordinador del grupo para las relaciones con el Parlamento de Francia y para participar en una reunión el comité parlamentario de Asuntos Internacionales. Estaba previsto que el presiente del parlamento ruso, la Duma, Viacheslav Volodin, se entrevistara con Marina Le Pen. Pero los contactos de la presidenta del Front National fueron mucho más lejos generando irritación entre la clase política francesa que ha interpretado tales relaciones como una “intolerable injerencia en las elecciones francesas”.

En realidad, esta visita es la equivalente a las que realizan los candidatos a cualquier país: todos los candidatos de relieve que se presentan a estas elecciones –todos, menos Marine Le Pen- se han entrevistado con la canciller alemana, Angela Merkel y todos han visitado el Parlamento Europeo. Pero si la visita a Moscú ha puesto, literalmente, al borde del ataque de nervios a la clase política francesa es por tres motivos.

En primer lugar porque, la candidata, en tanto que diputada del parlamento europeo fue recibida con todos los honores. En segundo lugar, porque, a pesar de que el Kremlim ha mantenido un respetuoso silencio en relación a las elecciones francesas, Marine Le Pen ha sido recibida por el mismísimo Vladimir Putin y los medios de comunicación rusos, en especial Rusia Today, han comentado favorablemente dicha visita, lo que implica que la candidatura frentista no es considerada ni como extremista, ni como un peligro para la paz mundial, ni siquiera como hostil a las buenas relaciones entre Europa y Rusia. Por último lugar, a nadie se le escapan las consecuencias políticas de dicha entrevista.

A diferencia del resto de candidatos presentes en las elecciones francesas, la candidatura de Marine Le Pen supone una desactivación de las tensiones Este-Oeste. Rusia no está interesada más que en mantener buenas relaciones con Europa: no enzarzarse en una competencia militar o económica. Y la única candidatura que la garantiza es la del Front National. Los tiempos en los que el padre de Marina Le Pen clamaba contra el bolchevismo y a estar atentos ante los tanques soviéticos estacionados al otro lado  de la línea Oder-Neise, han pasado. Si bien, aún es pronto para intuir como va a evolucionar la política exterior norteamericana en los próximos meses, parece claro que la candidatura de Marine Le Pen, al igual que la victoria de Donald Trump, van en contra del mantenimiento de ese tiranosaurios rex que es la OTAN, verdadera inyección de oxígeno para un enfrentamiento Este-Oeste ¡sobre territorio europeo! Una eventual victoria de la candidata del Front National entrañaría la redimensión inmediata de la OTAN y su final, al menos en los términos que hemos conocido.

Lo mismo ocurriría con la UE. Si bien, Marine Le Pen, es decididamente anti-UE, no es “anti-europea”, no se niega a la colaboración entre las distintas naciones europeas, sino a la pérdida absurda de soberanía nacional en beneficio de una estructura supranacional no democrática y que es, simplemente, el mecanismo de la globalización en el viejo continente. En lugar de una apertura cada vez mayor de la UE hacia el Magreb, en detrimento de economías como la española, la UE reformada debería de tener hacia mayores niveles de cooperación con Rusia y, por supuesto, a un eje político que supusiera un muro de contención frente al islamismo.


Pero hay algo más que se ha encargado de recordar Éric Zemmour en Rusia Today: “El combate ideológico de nuestro siglo es entre la democracia liberal y la democracia iliberal tan querida por el húngaro Viktor Orban. En la primera, el individuo es el rey. En las segundas, el pueblo es el rey”. 


lunes, 27 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (44)

POR QUE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA ES (Y SEGUIRÁ SIENDO) DE MALA CALIDAD

Empecemos vulnerando la corrección política diciendo que la eugenesia debería de ser una de las razones de la existencia del Estado. Llevar una política eugenésica consiste en velar para que la salud y la calidad de vida de la población no se deteriore, sino todo lo contrario: que mejore hasta el límite de las posibilidades de lo humano. En lugar de esto, la eugenesia es considerada como algo satánico y, en cualquier caso, rechazable. Se olvida, con frecuencia que la inmensa mayoría de cánceres que afectan extrañamente a edades intermedias se deben a que nadie, absolutamente nadie, se preocupa sobre la calidad de la alimentación. Es mucho más fácil condenar la eugenesia que investigar si lo que se etiqueta y se vende como producto alimenticio no es más que un veneno que, por aquello de las casualidades, puede ser tu peor boleto para la rifa de cualquier tumor maligno. Hoy sabemos que de cada 4 personas vivas, 3 morirán de cáncer e intuimos que la alimentación, sobre todo, influye en esta siniestra estadística, junto a emisiones de ondas y a polución atmosférica. Y nadie, hace nada… precisamente porque la “salud de la raza” (es decir, la salud de los individuos que la componen) es algo que, lejos de interesar a los gobiernos, estos, simplemente, la condenan.

¿A qué viene todo esto? No es, desde luego, un grito iracundo sobre algo que sabemos que no tiene remedio en las actuales circunstancias. Viene a cuento de que nunca como ahora existen posibilidades para una vida humana feliz y venturosa, y nunca como ahora, esta ha estado tan lejos de nuestro alcance. En política, por ejemplo, está claro que llevamos ya 40 años de libertades políticas y democracia más o menos formal. A lo que habría que sumar los 40 años del franquismo, si se reconociera que fueron años de recuperación del atraso económico, en los que todo –incluidas las libertades públicas- se sacrificaron en aras de alcanzar este fin. Así pues, desde 1939, llevamos casi 80 años de paz: algo inimaginable en nuestra historia. Ahora bien, hay que elegir entre si nos conformamos con esto o comparamos dónde podríamos estar con dónde estamos efectivamente. De esta desproporción deriva una desazón fundamental.

Tenemos democracia, como tenemos comida, pero de la misma forma que ésta genera todo tipo de enfermedades y tumores nunca vistos hasta ahora, nuestra democracia es de baja calidad. Y, en ambos casos, no existen medios para rectificar esta realidad, ni voluntad política en las cúpulas de los partidos, ni siquiera en la voluntad del electorado.

La sociedad española, desde el momento en que terminó la Reconquista, como si el esfuerzo realizado hubiera sido superior al que estaba en condiciones de acometer y la llegada de los Austrias le exigiera un esfuerzo imperial que la población ni siquiera podía imaginar y mucho menos asumir, se refugió en la apatía y el desinterés por la cosa pública que fue avanzando y calando más hondo, a medida que avanzaba nuestra historia. Hoy, esa apatía es total y se agrava con 30 años de hundimiento del sistema educativo y de pérdida de capacidad crítica: incluso quienes son extremadamente críticos con el poder (Podemos, sin ir más lejos), lo son desde posiciones absolutamente ignorantes, ingenuas en unos casos, superficiales en otros y zafias en gran medida. Los mecanismos culturales han dejado de preparar ciudadanos para asumir responsabilidad. La cultura se ha convertido en ocio y el ocio en una simple cobertura al nihilismo. Pero eso no es lo peor.

Cuando un pueblo tiene, en sí mismo valores, conciencia de su existencia y de su identidad, puede superar cualquier crisis periódica que afronte porque, al final, siempre anidará en el interior de determinadas élites, un estilo de vida y unos valores, a partir de los cuales será posible movilizar las sanas reacciones populares. Pero el problema es que el pueblo Español y el nacionalismo español se han reconocido, no en valores propios, sino en los valores de la Iglesia Católica y ésta, reconozcámoslo, es hoy una entidad en fase de liquidación.

En otro tiempo era posible sostener que el catolicismo había hecho a España. Hoy ya no: en los años 60 tuvo lugar el Concilio Vaticano II; luego vino el “desencanto”, el tránsito de amplios sectores de la Iglesia del “catolicismo espiritual” al “cristianismo social”, más tarde se sucedieron los escándalos en el interior de la institución vaticana y, finalmente, un buen día, como si todo hubiera cambiado, la tensión de la fe descendió, los dogmas se convirtieron en cada vez patrimonio de menos gente, perdieron vigor y, finalmente, hoy apenas son compartidos por minorías testimoniales. ¿Qué ha ocurrido? Simplemente, que todo lo humano –y la Iglesia es algo humano, casi “demasiado humano”– está sometido a ciclos de nacimiento, crecimiento, madurez, vejez y muerte, y el ciclo de la Iglesia –no hay nada más que asomarse y comprobarlo– ha terminado. Ya es imposible seguir defendiendo una “España católica”, por la sencilla razón de que España ya no es católica: lo es una minoría por mucho que la apatía evita que buena parte de la población se dé oficialmente de baja como católico. Hace falta acercarse a una iglesia el domingo por la mañana para comprobarlo.

Desaparecida la vinculación de los españoles al catolicismo que fue uno de los cimientos de nuestra nacionalidad, desaparecen también imperativos morales: a diferencia de otros países europeos en donde han estado presentes elementos laicos de adhesión al Estado y a la Nación, en España, el nacionalismo se ha justificado hasta hace poco sólo con elementos religiosos. Y hoy con el recurso a algo que apenas ha penetrado en el subconsciente de los españoles: la constitución. España es “una” sólo porque lo dice la constitución. La autoridad de Dios difícilmente puede ser discutida, pero cuando desaparece, “todo está permitido”. Y, en cuanto a la constitución, no puede decirse que, ni en su origen (el consenso), ni en su desarrollo (que ha conducido por el caos autonómico, entre otras lacras), ni en sus posibilidades de reforma (inéditas), sea ninguna ganga. Es, digámoslo ya, la matriz de una democracia de baja calidad. Y, añadamos, que es irreformable.

Nada que beneficia a una clase política va a ser reformado por esa clase política, sino es para contentar a esa misma clase política. Nadie renuncia a sus intereses ni privilegios voluntariamente. Por eso, nuestra norma fundamental permanece inamovible desde hace 40 años. La Constitución llegó de la mano de la “banda de los cuatro” (PSOE, UCD, CDC y PCE). El PCE ha desaparecido y sus restos se han convertido en minúsculos satélites de Podemos, CDC ya no existe e incluso su avatar –el PDcat– está sometido a tensiones internas que permiten pensar que será residual en las próximas legislaturas, UCD se difuminó y ese espacio ha quedado ocupado por el PP; y, en cuanto al PSOE, simplemente, está en vías de implosionar. Todo esto debería inducir al optimismo: los inmovilistas de los últimos 40 años, debilitados por sus errores, por su mala gestión y por sus corruptelas, están en recesión. Pero, en realidad, no es así.

En primer lugar, el PP resiste e incluso, si hoy se convocaran elecciones generales es más que probable, que mejoraría sus posiciones. Podemos, por su parte, lleva camino de sustituir al PSOE, pero, no solamente evidencia una mala calidad en su dirección (en algunos casos hasta extremos difícilmente digeribles), sino que además es un agregado explosivo de fracciones inestables. Ciudadanos, empeñado en ocupar el espacio centrista, vuelve a ser lo que siempre ha sido el centrismo: el receptáculo de todos los oportunismos. No hay, ni se le espera –vale la pena reconocerlo para evitar decepciones futras– ningún partido euroescéptico al estilo de los que se han configurado en Europa como segunda o tercera fuerza. Y, en lo que se refiere a “fuerzas vivas”, están completamente ausentes de la escena. La fiebre de los “indignados” en 2009-2010 es algo que hoy queda lejos y que fue, a poco de nacer, ganado por la extrema-izquierda. La duda es durante cuánto tiempo el PP permanecerá íntegro y unido interiormente.

Ninguna de estas fuerzas políticas está en condiciones ni interesado en alterar la constitución, ni es capaz de aportar valores al conjunto nacional, ni siquiera de hacer otra cosa que lo que han hecho los partidos mayoritarios en los últimos 40 años: alimentar a sus élites corruptas. La telebasura, la falta de capacidad crítica y el aroma a porro hacen el resto, unido a la apatía consuetudinaria de nuestro pueblo. Lo peor que podría hacerse es ignorar estos hechos esenciales que llevan a una terrible conclusión: España carece de futuro y está encarrilada en una vía muerta porque no dispone de élites de reemplazo, de un sistema cultural capaz de producirlas y de una élite intelectual en condiciones de elaborar un proyecto nacional para la España del siglo XXI.

Mi decepción por la política y por el futuro de mi nación, cada día encuentran más y más argumentos para confirmarse. Me gustaría, simplemente, que alguien me diera el más simple argumento para el optimismo. Hoy me considero apolítico, si por ello se entiende permanecer distanciado de la política, pero no desinteresado por ella. El problema es que la política española es tan absolutamente aburrida y miserable que, cada día resulta más difícil, seguir preocupándose por los vaivenes del día a día, incluso desde posiciones de alejamiento y distancia. ¿A quién le puede interesar hay la política? Sólo al que vive de ella (como político o como periodista). Si hay un milagro en esta democracia de mala calidad es que la gente siga acudiendo a las votaciones. ¿Ni siquiera hace falta un dios para que haya milagros en estos tiempos crepusculares.




martes, 21 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (43)

ATAQUE ISLAMISTA EN ORLY: ALGUNAS REFLEXIONES

Lo más significativo del último ataque yihadista que ha tenido lugar en París ha sido, una vez más, el tratamiento que han dado al tema los medios de comunicación franceses: estos han insistido, por activa y por pasiva, en una sola idea: “El asesino es un francés, nacido en París”… Otros medios han insistido en la misma dirección: “Français de souche” (francés de pura cepa). No hay nada más que ver su foto para comprobar la veracidad de la información. Es más, cuando conocemos su nombre, esta primera impresión –la de que se trata de un “francés, nacido en París”– se refuerza todavía más: Ziyed Ben Belgacem… Sobre su religión, obviamente se evitar decir que es islamista. Como se sabe, los islamistas no son una amenaza.

Este “francés de pura cepa”, con sus 39 años a cuestas, ayer, inició su yihad particular: salió de su casa, situada en la banlieu parisina. Llevaba un bulto que podría ser un arma, así que al llegar a Stains, dos policías le piden la documentación. Dispara sobre ellos, para confirmar su identidad de “francés nacido en París”. Y, de paso, adorna, los disparos con el consabido “Alá es grande”. Como la cosa más normal del mundo se mete en un bar de Vitry-sur-Seine. Los clientes no le gustan, seguramente porque no se sienten tan franceses como él. Así que los amenaza y dispara sobre ellos. Solo los milagros de la balística hacen que ninguno resulte herido. Luego roba un coche y se planta en el aeropuerto de Orly.

A eso de las 8:30 de la mañana en el primer piso del hall de Orly Sur, el “francés de pura cepa” lanza el suelo una mochila en la que lleva gasolina, luego dispara contra una patrulla de tres soldados (dos hombres y una mujer). La mujer logra arrancarle el fusil de asalto, pero Ziyed Ben Belgacem la arrastra amenazándola con un revólver (a ella y a los otros dos militares): “Tirad las armas. Manos a la cabeza. Estoy aquí para morir por Alá” y luego añade: “Detodas formas, seguro que hay muertos”. Demostrando su valor se escuda en la mujer militar, pero enfrente tiene a soldados bien entrenados que finalmente lo abaten. En su poder se encontró 750 euros, una lata de gasolina, cigarrillos, un mechero y, por último, un ejemplar del Corán.

Por una vez el “loco solitario” ha sido la única víctima mortal. Habrá comprobado que el anuncio de que Alá recompensa a los fieles que mueren en la guerra santa con siete palacios de jade y siete harenes en cada uno de ellos y que los yihadistas muertos viven eternamente conservando la edad de 33 años y un estado de erección permanente, era sólo publicidad de un inexistente paraíso.

Los que ayer volaron a París  fueron las víctimas colaterales del enésimo yihadista que decide acometer su guerra particular. Durante todo el día, los aviones en vuelo fueron desviados a otros aeropuertos y no se permitió despegar ni siquiera a los aviones que estaban en pista cargados con pasajeros. No se sabía si éste “francés nacido en París” podía tener más cómplices. De no estar presentes los tres militares, ahora estaríamos llorando una nueva masacre, tan estúpida como las anteriores y protagonizada por otro tarado con el cerebro recalentado por supersticiones mal asimiladas.

¿Lo mejor de todo? Ziyed Ben Belgacem no era un desconocido. Se trataba de un delincuente habitual con nueve tránsitos por la cárcel y 44 detenciones. Dicen que en 2011, tras salir de la cárcel se había radicalizado. En aquella ocasión fue por atraco y tráfico de drogas. Habá protagonizado muchos robos a mano armada. No, esto no es lo mejor: esto es lo esperable de un “francés de pura cepa” que atienda al nombre de Ziyed Ben Belgacem y lleve un Corán en la mochila. Lo mejor son las declaraciones del primer ministro francés Bernard Cazeneuve que por la tarde señalaba al enemigo metafísico: “el ultrancismo de Marine Le Pen”.

Hasta aquí los datos que hemos podido reunir a vuelapluma. No son sensiblemente muy diferentes a los de otros episodios similares. La buena noticia es que un chorizo pasado al lado el terrorismo ha ido a saludar a la nada. Pero es necesario extraer una serie de conclusiones, algunas de ellas son duras:

1) ELEMENTOS DE ODIO SOCIAL.- Ziyed Ben Belgacem, ha nacido en Francia y tiene nacionalidad francesa, pero ¿Es francés? Obviamente no. Ni lo es ni lo ha pretendido ser jamás. Es un hijo de inmigrantes que tuvo en vida todo el derecho de no sentirse miembro de la comunidad cuyo DNI llevaba en el bolsillo.  Él era el primera que no se sentía miembro de la comunidad nacional en la que vivía. Es más, no solamente, no se sentía francés, sino que odiaba a Francia y a los franceses. Lo ha demostrado con creces. Como muchos magrebíes consideraba que “el francés” es un tipo que, sobre todo, vive bien y consume mucho. Ziyed Ben Belgacem era un “nuevo proletario” y odiaba a todo aquel que vivía como un burgués. Hay en su locura y en la de todo yihadista odio social. Muchos inmigrantes, hijos y nietos de inmigrantes no soportan el papel subordinado y fronterizo con la pobreza que les ha atribuido el capitalismo moderno y los Estados Europeos: les han convencido de que se instalaran en Europa para hacer “competitiva” la economía europea, esto es para que su número hiciera disminuir el valor de la fuerza de trabajo. Se beneficiaban algunas patronales y pagaba el Estado (es decir, la sociedad francesa). Pero ellos querían tener acceso a los escaparates de consumo y con la caridad del Estado no podían hacerlo salvo por la vía del atraco.

2) NECESIDAD DE SEÑALAR LAS REALIDADES.- Hace falta ser un indigente intelectual para no darse cuenta de la realidad: la combinación de fanatismo religioso, pequeña delincuencia, nula cultura, crisis económica e islamismo, dan como resultado personajes como Ziyed Ben Belgacem: un chorizo que está harto de pasar por cárceles y que algún electroimán de pega le ha convencido de la existencia de un paraíso cuyo boleto te lo regalan muriendo en la yihad. Y va el idiota y, en su deseo de gozar cuanto antes de los beneficios prometidos, se “inmola” con un Corán bajo el brazo. Hijo de inmigrantes, islamista de origen étnico magrebí, impermeable a cualquier tipo de educación europea, islamista ansioso de alcanzar el paraíso sensual prometido…  Estas son las realidades.

3) SITUACIONES FÁCILMENTE REVERSIBLES.- Hace veinte años, algunos amigos empezaban a comentar que el tema de la inmigración ya no se puede resolver porque los inmigrantes ya tienen pasaporte y nacionalidad francesa. Lo tienen pero lo pueden perder. De hecho, la concesión de la nacionalidad debería ser algo condicional: “yo te doy la nacionalidad, pero si muestras que no eres un buen ciudadano, me reservo el derecho de quitártela”. Tal hubiera sido la norma: pero la izquierda quería “nuevos franceses proletarios” para sustituir a los “proletarios franceses” que se desenganchaban de sus opciones electorales. La mayor tropelía que ha cometido la derecha europea ha sido abrir las puertas a la inmigración masiva, pero la mayor estupidez de la izquierda ha sido ver en esos “nuevos europeos” a carne de cañón para sus candidaturas. El problema, en realidad, nunca han sido los inmigrantes: estos jamás hubieran venido a Europa si la derecha no los hubiera traído, primero y subvencionado después y si el esquematismo de la izquierda no hubiera visto en ellos a “nuevos proletarios”. Pero el entuerto es más fácil de resolver: basta con una serie de medidas disuasivas. No permitir la permanencia en el país de inmigrantes que hayan cometido delitos, eliminar las medidas de “discriminación positiva”…

4) EL PROBLEMA ES EL ISLAM.- Recordemos algo que los medios hacen esfuerzos por enmascarar: hoy la única religión en nombre de la cual se mata y se muere es el Islam. Así pues, el islamismo, moderado, radical o ambidextro, es un problema y como tal hay que tratarlo… a menos que se quiera que el problema se generalice. El error consiste en considerar que la religión islámica es, como cualquier otra religión, una especie de evasión espiritualista y mística que enseña buena conducta, códigos éticos y da esperanzas para la muerte. La teoría de la guerra santa coránica es un incentivos para morir matando y lo antes posible. Sabiendo que al otro lado de la puerta esperan 77 huríes dispuestas a satisfacerlo a usted eternamente ¿esperaría a mañana o cruzaría la puerta hoy mismo? Fracasados, incompetentes, individuos sin formación profesional, que en su momento despreciaron la escuela y la educación, que han ido sobreviviendo a base de subsidios y, cuando no, de atracos, ¿pueden aspirar a algo mejor que morir en la yihad lo antes posible y vivir de lujo sin sudar la camiseta? Esa es la cuestión.

5) HAY REMEDIO, PERO NO CON LOS QUE HAN CREADO EL PROBLEMA.- Los avances de los partidos euroescépticos e identitarios que en grandísima medida encarnan el rechazo de las poblaciones autóctonas europeas a la nueva situación generada por la inmigración masiva de un lado y la deslocalización de otro, se basan precisamente en que proponen soluciones extremadamente simples a problemas complejos. ¿Las empresas se van para obtener beneficios? Bien, pues cuando quieran vender sus productos aquí, que paguen una sobretasa… que corresponde a los problema de paro que generan. ¿Hay riesgo yihadista? Bien, con limitar la difusión del islam, prohibir las ediciones del Corán con determinados versículos y dejar de incentivar a las comunidades islámicas, es suficiente. ¿Hay mucha población extranjera en las cárceles? Tampoco hay problema: los que han venido a Europa a robar, Europa tiene el derecho de expulsarlos. Y así sucesivamente. Pero de la forma en que las cosas no se solucionan es manteniendo en el poder mediante el voto a una clase política ciega, de derechas o de izquierdas, pero ciega en su conjunto. Los que han generado el problema y quienes lo han agravado, no tienen al alcance de su mano la solución, salvo  traicionándose a sí mismo y traicionando a sus intereses. Ved a la izquierda europea: la única esperanza de volver a gobernar consiste en ganar el voto de los grupos étnico-religiosos no europeos.


Hay muertes inútiles, la de Ziyed Ben Belgacem no habrá sido tan absurda como fue su vida, si ha servido para que algunos de nosotros realicemos estas reflexiones. 

lunes, 20 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (42)


ETA ENTREGA LAS ARMAS… ¿NOTICIA O BROMA DE MAL GUSTO?

La semana pasada ETA anunció la entrega de armas. Importa muy poco porque esas armas ya deben estar herrumbrosas o ser simplemente inservibles. Claro está que matar se puede hacer con una estaca. Pero hace mucho tiempo, más de veinte años, que ETA iba a la desbandada. Demasiados topos, topetes y topazos en su interior (y uno en su dirección) que hacían todo lo posible por sobrevivir y por asegurarse una vejez tranquila sin tener que ver a los nietos en los vis a vis en el Puerto de Santa María. Seguían matando porque eso era lo que venían haciendo desde su nacimiento.

En cada tramo en la historia de ETA, las razones que encontraban para justificar el recurso al gatillo eran diferentes, pero el resultado fue siempre el mismo. Incluso los gudaris que se rindieron a las tropas italianas en Santoña en 1937 se hubieran avergonzado del valor y de los argumentos de una organización que, a medida que fue creciendo, iba reclutando cada vez más en los estratos intelectualmente más indigentes del País Vasco.

De no haberles salvado por la campana, aquel gran mameluco de la política española que fue José Luis Rodríguez Zapatero, el asunto ETA se hubiera resuelto hacia 2004 ó máximo 2005, con todos los etarras en mazmorra fría a ambos lados de la muga. ETA, estaba  vencida, vale la pena no olvidarlo, cuando el melifluo ZP le lanzó el capote de la tregua. Lo que siguió luego fue el juego de la confusión que ha durado hasta ahora y con la complicidad del PP, (también hay que recordarlo): ETA nunca hubiera negociado en 2009-2010 con un ZP que estaba virtualmente desahuciado y cuando era evidente que convocaría elecciones anticipadas.

El pacto para poner en libertad a los matarifes que seguían presos (¡y que se ha puesto en marcha en tiempos de Mariano Rajoy!) se realizó necesariamente con el visto bueno del PP. Puede entenderse el silencio de este partido ante la política de puertas abiertas en las prisiones. ¿Qué quedan etarras en cárcel? En torno a 300, de los que muchos están ya en segundo grado. En cuatro o cinco años, ya no quedará ninguno.  A quienes les queda mucho por delante es a los familiares de las víctimas y a quienes quedaron mermados en sus facultades tras ser objeto de atentados.

ETA solo venció en un terreno: en el de hacer que la izquierda se tomara sus crímenes como “políticos”. No lo eran. Eran simples asesinatos. Sin más. Y, mal argumentados. El Estado también tenía sus culpas: las torturas a presos, el GAL… sí, en efecto, el GAL existió pero, digámoslo ya, fue una excusa del área de interior del felipismo para saquear el almacén de los fondos reservados, no para acabar con ETA. Y en cuanto a las torturas, existieron, claro está: elija usted, o que una banda que asesina siga haciéndolo, o impedir que lo hagan. Las torturas no se realizaron contra gente que pasaba por ahí, sino sobre gente que mataba y estaba dispuesta a matar. Sí, ya sé que es políticamente incorrecto decir esto: pero es lo que piensa la mayor parte de gente para la que los derechos de las víctimas están por delante que la de los asesinos.

Y luego estaba el gran justificante de Herri Batasuna para los crímenes cometidos: para entenderlos, se nos dijo durante treinta años, había que “contextualizarlos”. Claro, si le estallaba una bomba a una niña, eso era porque existía una “lucha de liberación”, si se mataba a los hijos de unos Guardia Civiles o a los recién salidos de la Academia de Valdemorillo, era porque el “Estado” se negaba a la “autodeterminación”. Todo estaba contextualizado y cualquier agravio real o supuesto bastaba para apretar el gatillo contra no importa quién.

La historia de ETA figura entre lo más bochornoso de la España de la segunda mitad del siglo XX y de lo que llevamos de milenio. Ellos creen que ETA es una parte de la “historia de Euzkadi”, una expresión del nacionalismo abertzale, pero se equivocan: ETA forma parte de la historia de cierta España, de la España negra y profunda, aquella de crímenes incomprensibles y siniestros, de asesinatos zafios y las venganzas pueblerinas. Nada más. Así que no demos épica a quienes no parece más que cuatro paredes para un castigo.

A una historia triste y lamentable lo único que cabía era un final sainetesco y grosero: “tu escenificas la entrega de armas, te pones una máscara, una txapela y un mono blanco, entregas solemnemente cuatro hierros oxidados, los pones de manera que parezca un arsenal militar y, yo a cabio voy sacando a tus presos de la cárcel, me olvido de investigar crímenes impunes y, sobre todo, eso sí, no insisto en que tus asesinos paguen indemnizaciones civiles, ni me preocupo del “tesoro de ETA”, es decir, a dónde ha ido a parar el dinero acopiado en décadas de raket, secuestros, atracos y negocios”. ¿Entienden ustedes el porqué la historia de ETA en los últimos años ha sido una lucha por el control de ese “tesoro” y por qué miembros de la dirección han vendido  periódicamente a sus propias bases para garantizar su inmunidad, o por qué se han peleado distintas fracciones? Al final era cuestión de supervivencia, asegurarse la vejez y de control sobre la llave de la caja. Y el Estado ha transigido.

Seamos claros: ETA no entregará más de 300 hierros viejos (la mayoría robados en Vaubert en 2006) y unos cuantos barriles de explosivos caducados. No tiene nada más. Los 800-900 muertos ocasionados por la banda, se redimen –tal es el pacto- por menos de una tonelada de hierro y unos pocos barriles de productos químicos inservibles. Medio millar de matarifes saldrán a la calle en tandas. A esto, el gobierno, la oposición y el nacionalismo vasco, le llaman “proceso de paz”.

Vivimos una democracia de mala calidad y un concepto de autoridad y legitimidad del poder que derivan de la “voluntad popular”.  A partir de estos presupuesto, y habida cuenta de que la “voluntad popular” en un país carente de capacidad crítica y que lleva como treinta años de sistema educativo en quiebra, es un concepto cuestionale, cualquier cosa es posible. Incluso que un ZP renunciara a la victoria sobre ETA que ya tenía a su alcance. Pocos de los antiguos presos de ETA se reciclarán en la parte política: la mayoría de  ellos son incapaces de articular ideas, 10 ó 15 años de talego han sido suficientes; no estaban en eso del tiro en la nuca por ideales sino porque su peña lo estaba o para deslumbrar a alguna chati o para hacer la machada y afirmar sus güebs ante el sedicente matriarcado vasco. El terrorismo de ETA fue el último terrorismo que subsistió en Europa, ha terminado más de un cuarto de siglo después del terrorismo irlandés y casi cuarenta años  después de las Brigadas Rojas y de la Banda Baader. Acaba –y esto si que hay que contextualizarlo- cuando empieza el terrorismo islámico.

Formulo una previsión: solamente puede existir una actitud ante el terrorismo, liquidándolo y liquidando las causas que lo generan; la debilidad que el Estado ha mostrado ante ETA volverá a repetirse con los yihadistas. En 1976 ETA estaba vencida y pocos etarras se encontraban en la cárcel. La amnistía de aquel año puso a muchos en libertad y los últimos que quedaban en prisión por delitos de sangre, fueron “extrañados” por Suárez. Al poco tiempo volvían a España y participaban en la campaña electoral de 1977 como si tal cosa. De ahí salió el terrorismo de los años 80, cuando ETA alcanzó sus más altas cotas de crueldad.

Hoy los tiempos son otros: si la debilidad, el mirar a otros lado, la cobardía a la hora de afrontar el fenómeno terrorista, el encontrarle justificación, el “contextualizarlo”, siguen aplicándose al terrorismo islámico, lo tendremos muy grave y lo pagaremos muy caro. No se trata solamente de encarcelar a los terroristas, sino de impedir la progresión del fenómeno. Nuestra sociedad no se puede permitir una ETA-2 con barba de talibán, chilaba rifeña y crueldad de hiena del desierto.


viernes, 17 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (41)


FRANCIA Y NORUEGA: ESTAR O NO EN LA UE

La estrategia de la derecha liberal para frenar lo que ellos llaman populismo (y lo que, para distinguirlo, nosotros podríamos llamar “respuesta identitaria”) consiste en asumir especialmente durante la campaña electoral los temas utilizados por éste. Lo ha hecho el primer ministro Rutte en Holanda antes de las elecciones y lo está haciendo François Fillón en estos momentos en Francia. 

En efecto, el que fuera primer ministro con Sarkozy entre2007 y 2012 y, por tanto, uno de los responsables del desastre migratorio francés y de la islamización del vecino país, como si la cosa no fuera con él y como si toda su vida hubiera mantenido las mismas posiciones, ha descubierto en el curso de esta campaña electoral el “racismo antifrancés”, es decir, las discriminaciones que sufren los ciudadanos de origen europeo cuando les toca competir con inmigrantes o bien, simplemente, cuando deben sufrir afrentas e insultos por defender su identidad. Es un tema que el Front National lleva esgrimiendo desde su fundación y del que, finalmente, la derecha liberal ha tenido que hacer gala si quiere detener la sangría de simpatía que recoge la candidatura de Marine Le Pen, especialmente entre los jóvenes.

Fillón ha dicho (óiganlo bien) justo lo que se había negado a reconocer durante los treinta años que ha estado en activo con la derecha francesa: “Rechazo todos los racismo, entre el el racismo anti-francés. Todos formamos parte del pueblo francés”. La frase tienen sus luces y sus sombras: en primer lugar el reconocimiento de la existencia de un “racismo antifrancés” (bien por Fillon), pero la frase se estropea cuando totaliza el concepto de “pueblo francés” ¿Son franceses incluso los que deliberadamente no quieren serlo, que, por cierto son los que practican el “racismo anti-francés”?
La contradicción está tan instalada en el discurso de una derecha que habla en nombre de una “Francia de todos” olvidando la esencia del problema (que el islam difícilmente puede “ser francés” y que los islamistas radicales se niegan a serlo), como de una izquierda que habla en nombre de los “trabajadores” cuando, en realidad, lo hace en nombre de los refugiados, la inmigración masiva y cualquier cosa que sea halógeno.

Es evidente que Fillon intenta engañar: detener la sangría de votos de su candidatura hacia el Front National. Y lo hace prometiendo –como le enseño el psicópata de manual que fuera su jefe, Nicolás Sarkozy- aquello que ni siquiera está dispuesto a cumplir. Y aquí hay que distinguir entre las promesas que solamente se formulan en períodos electorales y las líneas de gobiernos que se ponen en marcha una vez en el poder. 

Si Fillón alude al “racismo antifrancés” sabe que es porque siempre se negará a gobernar junto al Front National. Estará abierto a hacerlo con el Parti de la Gauche, con lo que sobreviva a la próxima debacle del socialismo francés, o con el centro-izquierda, nunca con el Front National. Para eso está el sistema a dos vueltas: para que el “tercio excluso” siga off-side a perpetuidad. Porque lo más terrible para la derecha liberal es pensar que algún día pudiera verse obligada a formar gobierno con uno de estos partidos identitarios, que, inmediatamente, le exigirían que cumpliera alguna de sus promesas. Y eso sería como traicionarse a sí mismo.

Tal “pesadilla” es la que están viviendo los conservadores noruegos. Estos, desde octubre de 2013 están en el poder gobernando con coalición con el FrP, Fremskrittspartiet, etiqueta de los “populistas” y de la “extrema-derecha” en aquel país. El FrP es el tercer partido del país y era la única forma con el que los conservadores podían gobernar. Dado que en 2013 habían resultado debilitados, los conservadores creyeron que era un buen momento para mantenerse en el poder, apoyándose en la tercera fuerza de la política noruega.

La sorpresa vino porque, el FrP exigió –y obtuvo- el Ministerio de Inmigración. Ni se produjeron expulsiones masivas, ni detenciones arbitrarias, ni expolios contra el patrimonio de los inmigrantes: simplemente Sylvi Listhaug (la de la foto), ministra de inmigración (que antes había sido ministra de agricultura), propuso una medida tan simple como la expulsión de los inmigrantes que hubiera cometido delitos. La medida es, a todas luces, razonable. Solamente en la mentalidad absurda del “progre” puede entrar el ver en la expulsión una execrable “doble pena”. Pero el resultado de la medida ha sido satisfactorio: la delincuencia en aquel país ha sido frenada y la ministra Listhaug ha podido decir con justicia que actualmente hay una “vida más simple para la gente”. Claro está que desde octubre de 2013: 10.000 delincuentes han sido expulsados del país… La tranquilidad y la paz social tienen un precio: tener el valor de expulsar a quienes la ponen en peligro. 

Claro está que medidas como esta pueden aplicarse en Noruega, simplemente porque este país no forma parte de la Unión Europea y es uno de los ejemplos de que las cosas tienen solución: PERO NO EN EL MARCO DE LA UE. Algo que en Francia, muchos empiezan también a advertir, si lo que quieren e dejar de oír declaraciones dramáticas y altisonantes de los dinosaurios del centro-derecha.

jueves, 16 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (40)

WILDERS NO HA GANADO…
LO QUE NO IMPLICA QUE HAYA SIDO DERROTADO

La progresía europea se frota las manos. La UE parece que recibió ayer un balón de oxígeno en Holanda cuando el Partido por la Libertad de Geert Wilders ha salido derrotado: no habrá, pues, referéndum en Holanda sobre la permanencia en la UE, ni tampoco variará la política de inmigración. Así pues, el “nuevo orden mundial” no recibirá de Holanda su puntilla. Bien, pero hay que formularse tres preguntas: ¿Quién y por qué ha vencido en Holanda?  ¿Cuál era el tema estrella de la campaña? y, finalmente, ¿Qué partidos pueden considerarse irremisiblemente derrotados?

1. ¿Quién ha vencido en Holanda?

Incuestionablemente el primer ministro Rutte que se vio reforzado en el último tramo de la campaña por la “actitud de fuerza” ante la presencia de ministros turcos en territorio holandés para hacer campaña a favor del referéndum convocado en su país por Tayyip Erdogan. Quienes reprocharon al primer ministro excesiva beligerancia ante el gobierno turco, olvidaban que se trataba e la última esperanza para frenar a Wilders y al PVV. Se trataba de demostrar que podía detenerse al islam por procedimientos convencionales y sin recurrir al doble salto mortal que hubiera supuesto para el elector votar a una opción tan controvertida como la de Wilders. Y el electorado ha creído a Rutte y no se ha arriesgado a imprimir un nuevo curso a la política holandesa. De todas formas, la victoria de Rutte es una victoria pírrica, porque el mismo electorado que le ha votado será el que le exija medidas contra la inmigración masiva y la pérdida de identidad de Holanda. Pero Rutte tiene un problema: le va a ser muy difícil estabilizar un gobierno. Deberá poner de acuerdo a otros tres partidos, uno de los cuales será el de los verdes, que puede considerarse el segundo vencedor de estas elecciones. Pero la política de Los verdes es justamente la opuesta a la de Wilder: sociedad multicultural, “profundizar” en la integración de la inmigración, puertas abiertas a “refugiados”… Dicho de otra manera: el desgaste que a partir de esta semana va a sufrir Rutte hace muy difícil que pueda terminar la legislatura que ahora comienza. La promesa de “mano dura” que le ha llevado al éxito electoral y la necesaria “mano blanda” de la que deberá hacer gala mientras se mantenga en el poder dicen a las claras que ha tenido una victoria pírrica.

2. ¿Cuál era el tema estrella de la campaña?

Ni los Verdes ni los liberales de Rutte han impuesto sus propios temas en la campaña. En todo momento y desde hace un par de años ha sido Geert Wilders el que ha impuesto agenda y ritmo a la campaña. Y la campaña ha girado en torno a tres temas: identidad holandesa, inmigración masiva y permanencia en la UE. Los electores se han tenido que definir en estos temas que habían sido arrojados al tapete por el PVV de Wlders. Éste, por lo demás, no puede considerarse “derrotado”: simplemente, ha crecido menos de lo previsto (pero ha ganado cuatro escaños y con un 20% se ha configurado como el primer partido de la oposición, por delante de los verdes, de los democristianos y los socialistas. Que nadie piense que la Unión Europea ha salido reforzada: lo que ha ocurrido es que ha retrasado su caída inevitable. Nada más. Para salvar a la UE, que aun no ha superado el Brexit, haría falta que la economía de la zona euro experimentara una revitalización en la que nadie cree, o que las instituciones europeas se vieran de nuevo aureoladas de un prestigio de eficiencia y control del gasto público que han ido perdiendo en los últimos veinte años o que la “construcción europea” experimentara un golpe revitalizador después del fracaso de la “constitución europea” de 2004 del que no se ha repuesto todavía. Y nada de todo esto va a ocurrir en los próximos años. El problema no es ya ver a la UE como una iniciativa fracasada, sino prever cuándo y dónde se va a producir su apuntillamiento. Hubiera podido ser ahora en Holanda. Mañana podrá ser en Francia. Es posible que resista unos años más, por pura inercia: pero las circunstancias económicas mundiales juegan en su contra.

3. ¿Qué partidos pueden considerarse derrotados?

Basta mirar los resultados: el Partido del Trabajo, los socialistas, pasan desde 35 escaños hasta 10. Así pues, este es el gran derrotado: el partido que habla en nombre de los “trabajadores”, esa socialdemocracia ecléctica que siempre ha apostado por un progresismo humanitarista de puertas abiertas a la inmigración, que lleva décadas instalado en las ambigüedades ideológicas y que, a la hora de la verdad, opta por salvaguardar los intereses del capital y de la banca antes que los de sus electores y de los trabajadores en nombre de los que habla. Obviamente, la destrucción –sí, estamos hablando de liquidación de una opción política- del socialismo holandés es total y para siempre. No le va a ir mucho mejor en Francia, en donde ya conspicuos socialistas de toda la vida, hablan, no de “refundar” el partido, sino de “converger” con otras fuerzas políticas para crear otro nuevo. Y no hace falta más que mirar a la tragedia del socialismo español para ver que su futuro depende de tres opciones: la políticamente nula e inercial (Patxi López), el neozapaterismo (Pedro Sánchez) y la corrupción emblemática (Susana Díaz). Si hay un derrotado en Holanda ese es el socialismo. Su funeral augura el de toda esta corriente en Europa.


martes, 14 de marzo de 2017

Número 50 de la RHF


Acaba de aparecer el número 50 de la Revista de Historia del Fascismo


INTERPRETACIONES
> ¿QUÉ FUERON LOS FASCISMOS? (I de IV).Interpretaciones a un fenómeno internacional
por Ernesto Milà
Los estudios sobre los fascismos de los años 20 y 30 tienen en común dos factores: que suelen realizarse desde el antifascismo (o mejor dicho, desde los antifascismos) y que no existe entre ellos una interpretación unánimemente aceptada. Incluso la extensión que conceden al fenómeno y sus contornos, son radicalmente diferentes, dependiendo de quién haga el estudio: un liberal, un marxista, alguien de extrema–derecha o de extrema–izquierda. La cosa se agrava todavía más porque setenta y dos años después de la rendición de las potencias del Eje, todavía existe una carga política en los estudios sobre esta materia. La misma indefinición del fenómeno impide estudios objetivos en la medida en que estos podrían acarrear a quien los hiciera el sambenito de “fascista”.
págs. 6-46


ANIVERSARIOS
> MATIAS MONTERO: SU ASESINO Y SU RELEVO. Un sorprendente testionio sobre el asesinato de uno de los fundadores del SEU
por Francisco Caballero Leonarte
Cuando el día 9 de febrero de 1934 caía asesinado por las balas marxistas el joven estudiante falangista Matías Montero, se estaba muy lejos de pensar que una de las consecuencias que iba a tener dicha muerte sería, precisamente, el surgimiento de un nuevo camarada. Por voluntad del destino, la ausencia física de Matías pasó a cubrirse, como en un acto de relevo castrense, por un sobrino de su asesino. Insólita y sorprendente es esta pequeña historia, pero fue así. De eso hace ahora, 83 años.
págs. 48-61


PERFILES
> GASTON BERGERY. El drama de la Tercera Vía y de los no-conformistas de los años 30
por Paul Delorme
Absoluto desconocido en España, la figura de Gaston Bergery, sin embargo, fue extremadamente popular en la Francia anterior a la Segunda Guerra Mundial. Incluso cuando los servicios policiales españoles elaboraron a principios de 1934 un informe sobre la situación de los grupos “fascistizantes” en España, lo citaban sin mencionar su nombre, aludiendo a los radical-socialistas españoles que podrían seguir la misma deriva que estaban siguiendo en Francia, “impregnándose” de las ideas fascistas. Aludían a Bergery y a gentes como él. En efecto, este personaje ambiguo fue un símbolo de la crisis política y moral de Francia en la década de los 30 y hasta el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, desgarrado entre el voluntarismo jacobino y la tentación fascista, en busca de una imposible síntesis. Bergery nunca fue fascista, pero si es un equivalente francés a los “fascistizados” españoles. Sólo que Bergery había nacido a la izquierda, mientras que este sector en España se expandió solamente por la derecha. Su biografía nos muestra que entre el radical-socialismo de las entreguerras, existió una corriente antiparlamentarista partidaria de un “Estado fuerte” y esto fue lo que permitió a los redactores del informe sobre el “fascismo en España”, considerar que disidentes del partido radical socialista podían terminar aproximándose al fascismo. La biografía de Bergery no es, pues, la de un “fascista”, sino la de alguien impregnado por el fascismo.
págs. 62-76


FASCISMOS DEL ESTE
> UCRANIA Y SU FASCISMO - La Organización de los Nacionalistas Ucranianos desde los orígenes a la Guerra Fría
por Michele Rallo
Nos complace ofrecer la traducción de la primera parte de la obra escrita por Michele Rallo L’Ukraina e il suo fascismo, publicado por Edizioni Settimo Sigillo, Roma, 2016. Las otras dos partes serán publicadas en los números LI, LII y LIII de la Revista de Historia del Fascismo. Si hemos elegido esta obra, no es solamente por su calidad intrínseca, sino porque Ucrania ha ocupado en los últimos años un primer plano en la actualidad internacional y todavía hoy late allí un conflicto larvado que puede recrudecerse en cualquier momento. La obra de Michele Rallo es importante porque no solamente describe el nacimiento, evolución y destino del fascismo ucraniano, uno de los más importantes de la Europa del Este, sino que nos introduce en las raíces históricas de aquel conflicto. 
págs. 78-116


DOCTRINARIOS
> LA LEYENDA DE FRIEDRICH HIELSCHER - La "eminencia gris" del Tercer Reich y de la Ahnenerbe. Mito y realidad.
por Peter Bhan
De Friedrich Hielscher se ha dicho de todo: su leyenda le ha situado como una de las “eminencias grises” del Tercer Reich. Otros han dicho de él que era el “fundador y cerebro” de la Ahnenerbe. Ciertamente, su amigo y correligionario, Wolfram Sievers, era el director de esta entidad situada dentro del organigrama de las SS... pero, en realidad, todo era mucho más simple: Hielscher era un miembro de la “revolución conservadora”, no sólo no fue nunca miembro del NSDAP sino que además fundó una institución religiosa que se convirtió en un foco de resistencia clandestino contra el gobierno de Hitler. No solamente era una personalidad influyente sino que entre sus amigos se encontraban los hermanos Jünger que estaban al corriente de su “búsqueda espiritual”. Peter Bhan restituye la verdad sobre la persona de Hielscher.
págs. 118-152


FASCISMOS IBEROAMERICANOS
> MOVIMIENTO NACIONAL SOCIALISTA CHILENO, ORGANIZACIÓN Y MÉTOOS. El problema de la violencia
por M. Moeller
En esta cuarta entrega del amplio trabajo de M. Moeller sobre el Movimiento Nacional Socialista chileno, la autora aborda su fisonomía organizativa, sus estructuras militantes, los principios organizativos de los que uno era la jerarquía y el otro la especialización. Una de las organizaciones más controvertidas del MNS era su servicio de orden con la forma de milicia paramilitar que pronto se enfrentó a las organizaciones de izquierdas con una violencia inusitada y similar a la que, en esos mismos momentos, tenía lugar en Europa. El capítulo que entregamos hoy de esta historia concluye con una descripción de las relaciones del MNS con la violencia política.
págs. 154-200


FALANGE ESPAÑOLA
FALANGE ESAÑOLA EN SU ESPACIO POLÍTICOS - Cinco libros para una tesis sobre el fascismo español
Entrevisa a su autor
La reciente publicación de Falange Español en su espacio política - La extrema-derecha durante la República y su relación con Falange Española, es la excusa para pasar revista, por el método de la entrevista, a lo que se ha pretendido decir en esta obra como una pieza más de los cinco libros que apuntan a una tesis completa sobre el “fascismo español” (el que falta por aparecer todavía la última entrega). Así pues, incluimos los diálogos sobre las cuatro primeras obras: además de la citada: Ramiro Ledesma a contraluz, José Antonio y los no-conformistas y José Antonio a contraluz.
págs. 202-227

FICHA TÉCNICA
Título: Revista de Historia del Fascismo nº 50
Enero-marzo 2016
Lema: "Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos; así fue una parte del siglo XX"
Tamaño: 15x21 cm
Páginas 228
Portada: en cuatricomía, peliculado brillante y con solapas
Abundantemente ilustrada
Precio: 18,00 euros (+4 de gastos de envío)
Suscripción España: 6 números 100 euros - 12 números 200 euros
Precios especiales a librerias y grupos o por cantidad y colecciones

Contacto: eminves@gmail.com










Diario de un pobre Diablo (39)

LOS NACIONALISTAS - LOS REFERENDUMS – LAS REALIDADES

Se conoce la actitud de los nacionalistas: exigir referéndums una y mil veces hasta que salga lo que ellos quiere y, a partir de entonces, negarse a realizar más referéndums. En Canadá –país en el que la separación entre anglófonos y francófonos, estaría más que justificada porque se trata de dos grupos completamente diferentes, con historias de enfrentamientos hasta el siglo XIX- los nacionalistas han forzado distintos referéndums. Ahora son los escoceses los que quieren ir por el mismo camino. Y lo quieren ya: para 1918, cuando apenas hace cuatro años que tuvieron el suyo… del que salieron, por cierto, derrotados.

¿La excusa? Es lo de menos; ahora es el Brexit, pero si no hubiera existido, hubiera sido cualquier otro. Y eso en un momento en el que los sondeos de opinión indican que ambas posiciones, a favor y en contra de la independencia, están equilibradas (entre quienes les interesa el tema que, por cierto, no son muchos tal como se puede ver en las calles de Edimburgo, Glasgow, Aberdeen o Inverness. Lo que el presidente del Partido Nacionalista Escocés ha dicho es que “Escocia ha sido sacada de la UE contra su voluntad”… y, por tanto, hace falta plantear de nuevo el tema de la independencia. Forma, muy ingenua, por otra parte, de recabar apoyo de la UE que ya nada pinta en la política interior del Reino Unido.

Detrás de todo esto quizás lo más cuestionable sea que con un 0’5% a favor del sí a la independencia (lo que no deja de ser una instantánea de un estado de ánimo localizado en un momento concreto del tiempo) sea suficiente como para crear una nación… cuando para modificar un simple párrafo de una constitución es preciso llegar a consensos de dos terceras partes de los votos. Theresa May ha sido clara: no habrá segundo referéndum.

Todo esto viene a cuento de la situación en Cataluña. Después de la sentencia de “baja cota” contra Mas y contra el resto de los procesados en el que los procesados han sido condenado a ligerísimas “inhabilitación”  (como si a Más el electorado no le hubiera “inhabilitado” ya de por vida y como si los procesos en curso por simples casos de corrupción no hubieran hecho otro tanto con la CDC), lo cierto es que los independentistas han perdido una excusa para reforzar su cohesión (justo en el momento en el que Millet y Montull “cantan” con luz y taquígrafos sobre el verdadero y único rostro de exCDC). Y lo que es peor: ERC juzga que ya está en condiciones de llevar las cosas tal como hubiera deseado desde el principio y que si tarda más tiempo, entrará en reflujo, no sólo su sigla, sino también la causa nacionalista.

ERC empieza a entender que a Puigdemont el independentismo le interesa menos que mantenerse en el machito. El ex miembro de CDC es perfectamente consciente de que no tiene absolutamente ninguna posibilidad de que el PDECat btenga resultados remotamente parcidos a los de CiU y se ha convencido de que el “sorpasso” de ERC ya se ha producido y solamente falta que las urnas lo sentencien. De ahí que se niegue a lo que parecería, desde todos los puntos de vista, lo más recomendable: convocar elecciones anticipadas en Cataluña. Pero una medida de este tipo solamente la adoptan opciones que saben que van a salir ganando, en absoluto quienes tienen conciencia de que ya han perdido el ritmo y no lo van a poder recuperar fácilmente. El nacionalismo moderado ha perdido la partida: le quedan dos opciones, o reconvertirse en “regionalismo” a lo Cambó o bien ir a morir en ERC o, esperar a que este partido entre en alguna de sus habituales convulsiones cíclicas… Ninguna de las tres opciones parece muy halagüeña, así que lo único razonable es seguir en el machito por todo el tiempo en el que puedan mantenerse. La cuestión es si la presión entre ERC y CUP no hará caer irremisiblemente al gobierno Puigdemont al primer soplo. Las bases de ERC están por esta opción, pero su dirección sabe perfectamente que si esto ocurre el frente independentista estará roto para siempre y nunca contará con una mayoría, ni siquiera parlamentaria, para desencadenar un proceso secesionista con fuerza social suficiente como para ser creíble. La tensión entre la base y la cúspide, entre el posibilismo y el realismo, han sido siempre el signo que ha precedido a todas sus crisis anteriores. Claro que ninguna se había producido en una posición de preponderancia política.


Y todo esto se produce mientras las banderas independentistas se siguen destiñendo en los cada vez menos balcones que las mantienen y cuando la cuestión cada vez es menos eco de interés y seguimiento en Cataluña y ante la que, como decía el poeta, “es de gran elegancia el bostezar”. 

lunes, 13 de marzo de 2017

Diario de un pobre diablo (38)


ELECCIONES EN HOLANDA: CORTANDO UNA ESTRELLA DE LA BANDERA DE LA UE

El The Guardian publica un artículo sobre las elecciones en Holanda que serán dentro de dos días. Todo puede ocurrir: el 40% de los votantes todavía están indecisos. De momento un 13% de los encuestados han declarado que su mejor opción es Geert Wilders y su PVV, Partido por la Libertad. Su candidatura va solamente tres puntos por detrás de la del primer ministro saliente, Mark Rutte. Éste, por su parte, ha advertido sobre las consecuencias que podría tener una eventual victoria de Wilders. En realidad, algunas encuestas y, especialmente, medios de comunicación extranjeros –entre ellos The Guardian- dan como vencedor al PVV. El tercer candidato en discordia es de origen marroquí y envoltura ecologista. Los medios holandeses lo califican como el anti-Wilders. Todos los partidos se han comprometido a unificar sus esfuerzos para bloquear el ascenso de Wilder y han declarado que se negarán a pactar con él.

Para colmo, el primer ministro Rutte, sin duda por conveniencias electorales ha adoptado una postura de firmeza ante Turquía a causa de los gravísimos incidentes que se generaron a raíz de la expulsión el pasado fin de semana de la ministra turca de la Familia que fue escoltada por la policía a la frontera alemana después de que el gobierno le advirtiera que no podría realizar campaña a favor de la opción de la reforma constitucional propuesta por Erdogan. La ministra desoyó las advertencias y la decisión de no dejar aterrizar en territorio holandés al mnistro de asuntos exteriores turco. El ministro de exteriores turco calificó la actuación del gobierno de Rutte como “exactamente fascismo”, mientras que el propio Erdogan calificaba de “nazi” al gobierno de la Haya. A nadie se le escapa que la tensión entre ambos países es la más grave que se ha producido entre un país europeo y Turquía.

Sin embargo, a pesar de que Rutte ha intentado sacar pecho y demostrar una fuerza y una decisión que no posee, esta actitud que llega tarde y mal, no ha erosionado a la candidatura de Wilders y lo que es peor para el primer ministro saliente, le ha enajenado las simpatías de los islamistas moderados y del partido ecologista. Sin olvidar que en estas elecciones participarán 300.000 turcos con derecho a voto en Holanda y que, de momento, ya han protestado de manera sonora en las calles y ocasionado fuertes disturbios en la capital.


Así pues, las opciones están abiertas en Holanda (uno de los países más democráticos de Europa y que durante décadas alardeó de tener el “modelo integración más sólido del continente). Sin embargo, los asesinatos de Theo Van Gogh y de Pym Fortuyne demostraron que, tras la fachada, el “modelo holandés” era tan inconsistente como cualquier otro. El temor que manifiesta The Guardian, no es solamente que pueda producirse una victoria del PVV que haga inevitable pactar con él, o al menos, iniciar un período de inestabilidad política que podría tener como consecuencia el ir decantando a favor de esta opción a sectores que instalados hoy en el apoliticismo, sino que tal victoria sea un mal augurio para lo que el diario llama “el siguiente paso: el derrocamiento del orden liberal mundial”…

viernes, 10 de marzo de 2017

Diario de un pobre Diablo (37)


MARRUECOS SIGUE UTILIZANDO EL CHANTAJE DE LA INMIGRACIÓN CONTRA EUROPA. O dicho de otra manera: MARRUECOS SIGUE SIENDO EL ENEMIGO DEL SUR

El vídeo no ha venido de la mano de ningún digital de poca credibilidad, sino de El Confidencial de hoy y cuya fuente originaria es El Diario de Ceuta. La escena esta grabada el pasado martes 7 de marzo a primera hora de la tarde.  La playa de la Almadraba en Ceuta registraba la llegada de 17 ceutíes en patera. Todos estaban en perfecto estado de salud. Habían partido de la playa de Castillejos-Fnideq a pleno día y ante la mirada de policías y transeúntes, sin encontrar el más mínimo impedimento. Tenían por delante ¡3 kilómetros! hasta llegar a la costa española. Les hubiera sido imposible hacerlo en una zona tan céntrica de no contar con el permiso de las autoridades marroquíes. Los recién llegados –futuros “nuevo españoles” y a partir del miércoles subvencionados con todos los honores- son gambianos.

Hay que recordar que en Gambia existe una mayoría musulmana (el 94%)  y que el país es una República Islámica… por mucho que su presidente, Yahya Jammeh crea en la magia negra y practique cultos animistas. Así pues, lo que nos llega de esa zona son musulmanes que estarán tranquilos mientras el Estado los siga subsidiando. La responsabilidad, de que estos nuevos 17 subsaharianos hayan entrado en la lista de futuros “nuevos españoles” es, por supuesto, de Marruecos interesado en presionar a la Unión Europea por la cuestión del Sáhara.

Ahora bien, vale la pena recordar que todos los partidos marroquíes han heredado las tesis del viejo Istiqlal sobre el “Gran Marruecos” o conjunto de territorios que componen su “ficción geopolítica”: el actual territorio Marroquí, el antiguo territorio de Ifni, el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla y las Islas Adyacentes, las Islas Canarias, las zonas e Argelia de Tinduf y Bechar, Mauritania y hasta el río Senegal… La política marroquí camina en dirección de realizar ese sueño geopolítico. España es un adversario de primer orden.

Marruecos nunca ha abandonado este plan, por el contrario: lo ha acelerado. España es el principal adversario para el diseño expansionista marroquí. No es raro que el “enemigo del Sur” utilice contra el Estado Español armas propias de las llamadas “guerras de baja cota” que incluyen todo lo que debilita a un Estado y a una sociedad. Por este orden: inmigración masiva, 80.000 toneladas de haschisch cultivado en el valle del Rif, guerrilla económica utilizando la falta de decisión de los gobiernos españoles y el miedo de la UE a que Marruecos abra el grifo de la inmigración africana (y de la suya propia).

En los últimos 25 años, los sucesivos gobiernos españoles se han negado a reconocer el conflicto –no así el Estado Mayor cuyos planes de defensa contemplan especialmente la posibilidad de un conflicto con Marruecos- y aún hoy tienden a quitar hierro a situaciones como el salto de la valle de Melilla que ocurrió hace quince días o la descarada permisividad marroquí ante el embarque de 17 gambianos en sus propias narices.

Hoy mismo, la prensa anuncia una noticia significativa: la mera elección de Donald Trump a la presidencia de los EEUU hizo que la inmigración ilegal a aquel país disminuyera. Así pues, los flujos migratorios –una verdadera invasión- pueden ser contenidos e invertidos. En España y, por extensión, en Europa, bastaría con pequeñas modificaciones legislativas y con una política de fuerza, en lugar de la actitud de ·renuncia preventiva”, permanente. Pero para eso hay que tener un Gobierno digno e tal nombre, no un gestor intrascendente de la res pública que, a fin de cuentas, es lo que hoy detenta el poder en casi toda Europa.