lunes, 21 de agosto de 2017

NO PUEDO OLVIDAR...


Hay líneas que uno no desearía jamás haber escrito y que maldice la hora en que ocurrió el suceso que le obliga a escribirlos. No voy a negar que estas líneas son el producto del hartazgo ante una sociedad que sigue sin reaccionar ante los golpes que recibe, y que cree que poniendo velitas, apaludiendo a no se sabe qué en los momentos de duelo (el aplauso denota alegría y no dolor), los terroristas van a ser vencidos sin más. Del yihadismo uno se lo puede esperar todo. De la debilidad de una sociedad a la que sólo le falta presentar la otra mejilla para que la golpeen, cualquier actitud es posible... menos la correcta: denunciar con el dedo y con la razón a los asesinos, pero también las situaciones que han facilitado el crimen y a los culpables de los procesos de debiloitamiento de la sociedad. Sin ánimo de ser exhaustivo, hay una serie de cosas que no puedo olvidar y que os resumiré por si coincido con alguno de vosotros. Es casi un credo personal, pero es posible que coincida con el vuestro. Si es así cortad y pegad, no hace falta que mencionéis fuente: NO PUEDO OLVIDAR QUE FUE GRACIAS A PUJOL QUE SE ABRIÓ LAS PUERTAS DE LA INMIGRACIÓN MARROQUÍ A CATALUÑA. NO PUEDO OLVIDAR QUE EL ATENTADO DE BARCELONA ERA TAN PREVISIBLE COMO QUE EL DÍA SUCEDE A LA NOCHE... Y SIN EMBARGO UNA FURGONA RECORRIÓ 600 METROS SIN QUE NADIE LE ENDIÑARA UN TIRO AL CONDUCTOR. NO PUEDO OLVIDAR QUE DESDE HACE 15 AÑOS LA GENERALITAT ESTÁ PARALIZADA ENTRE EL "NOU ESTATUT" Y EL "PROCÉS" Y SE HA OLVIDADO DE LOS RIESGOS MUCHO MAS REALES QUE CRECEN EN SU TERRITORIO. NO PUEDO OLVIDAR LOS SUBSIDIOS Y LAS SUBVENCIONES ENTREGADAS POR AYUNTAMIENTOS Y GENERALITAT, PARA MEZQUITAS, INSTITUCIONES ISLÁMICAS, SIN PREOCUPARSE DE LO QUE SE ENSEÑABA EN ESOS CENTROS. NO PUEDO OLVIDAR QUE PARA LA GENERALITAT DESDE HACE SIETE AÑOS, LA PRIORIDAD ES LA INDEPENDENCIA Y CUALQUIER COSA QUE NO ENTRE EN ESE PLAN ES COMPLETAMENTE SECUNDARIO (como demuestra el hecho de que incluso en el funeral de las víctimas hayan llegado a hacer publicidad del referéndum demostrando su catadura moral) NO PUEDO OLVIDAR QUE CADA NIVEL ADMINISTRATIVO (AYUNTAMIENTO, EUROPA, ESTADO, GENERALITAT, CONSEJOS COMARCALES) EVITAN ASUMIR RESPONSABILIDADES EN MATERIAS CRUCIALES, PERO ESTÁN AHÍ EN EL REPARTO DE PRESUPUESTOS: nosotros ponemos el dinero y los muertos, ellos los titulares y la cuenta en paraísos fiscales. NO PUEDO OLVIDAR QUE EL PROCESO INDEPENDENTISTA SOLAMENTE PODRÍA PROGRESAR DE CONTAR CON EL APOYO ACTIVO DE LA INMIGRACIÓN Y QUE UNA VEZ INDEPENDIENTE, EN CATALUÑA QUIEN DICTARÍA SUS REGLAS SERÍA LA COMUNIDAD ISLÁMICA. NO PUEDO OLVIDAR QUE CATALUÑA ES EL ESLABÓN MÁS DÉBIL DE EUROPA, AL SER EL MAS DESCONECTADO CON UN ESTADO REALMENTE EXISTENTE. NO PUEDO OLVIDAR QUE NINGÚN ESCALÓN ADMINISTRATIVO ES COMPLETAMENTE INOCENTE Y LIBRE DE TODA RESPONSABILIDAD. NO PUEDO OLVIDAR QUE ESTE ATENTADO NO FUE UN VIDEOJUEGO NI UNA NOTICIA QUE SUSCITA FERVORES SOLIDARIOS (estilo "Yo soy BCN"), FUE UN CRIMEN COMETIDO A 50 METROS DE DONDE TRABAJA MI HIJA Y DONDE PASEAN MILES DE INOCENTES COMO ELLA. NO PUEDO OLVIDAR QUE LAS AUTORIDADES (Rey: "no tenemos miedo". si que hay miedo en BCN, Colau/Pichareli: "Nadie nos indicó poner bolardos". Si os lo indicaron. Pelomocho: "nada cambiará el 1-O". Si cambiará porque estáis utilizando los muertos para hacer propaganda) TODAS LAS AUTORIDADES, NO HAN ESTADO A LA ALTURA. NO PUEDO OLVIDAR QUE LAS NECESIDADES DE NO DIFUNDIR ISLAMOFOBIA ESTÁN REÑIDAS CON LA REALIDAD DE LOS HECHOS: "No todos los islamistas son yihadistas, pero todos los yihadistas son islamistas", "No todos los imanes predican el terror, pero sí que algunos imanes predican el terror", "No todo el Corán es un manual terrorista, pero si que algunos versículos del Corán llaman al exterminio de enemigos del islam"... NO PUEDO OLVIDAR QUE EL PERFIL DE LOS TERRORISTAS NO ES EL DE CONOCEDORES DE LA DOCTRINA ISLAMICA, SINO EL DE DELINCUENTES COMUNES DE POCAS LUCES HARTOS DE UNA VIDA OSCURA Y QUE QUIEREN CAMBIARLA POR EL MITO DEL PARAISO SENSUALISTA DE ALÁ NO PUEDO OLVIDAR QUE MIENTRAS EN TODAS LAS MEZQUITAS NO SE ENSEÑE QUE ESO DEL PARAISO DE ALA ES UN SÍMBOLO, O UN SIMPLE RECLAMO PUBLICITARIO A EFECTOS DE DIFUSIÓN DE UNA RELIGIÓN DEL DESIERTO, SEGUIRÁN HABIENDO MOROS POCO COMPETITIVOS QUE OPTARÁN POR LA VÍA FÁCIL HACIA EL PARAISO... NO PUEDO OLVIDAR QUE NUESTRA SOCIEDAD NO ES LO SUFICIENTEMENTE FUERTE, NI DURA PARA SOPORTAR ATENTADOS DE ESTE TIPO, SIN DESMORONARSE Y SIN PENSAR QUE TODA CONCESIÓN REALIZADA VA A ALIMENTAR MÁS Y MÁS TERRORISMO YIHADISTA. NO PUEDO OLVIDAR QUE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA TIENE LAS ADMINISTRACIONES QUE HA ELEGIDO, ESTO ES QUE SE MERECE... Y CREO, EN DEFINITIVA, QUE NO HAY NADA QUE HACER, SALVO RECLUIRSE EN EL EXILIO INTERIOR O IRSE DE UN PAÍS QUE TIEMBLA CADA VEZ QUE OYE HABLAR DE ISLAM Y QUE NI SIQUIERA ES CAPAZ DE RECONOCERLO. CREO, FINALMENTE, QUE ESA ES LA SITUACIÓN EN TODA EUROPA, PERO QUE EN ESPAÑA LA MORAL DE RESISTENCIA ES TODAVÍA MENOR QUE EN CUALQUIER OTRO LUGAR DE EUROPA Y EN CATALUÑA AUN MENOR QUE EN EL RESTO DEL ESTADO.

viernes, 18 de agosto de 2017

EL DÍA EN QUE EMPEZÓ LA GUERRA CIVIL ETNO–RELIGIOSA


El 17 de agosto de 2017 no lo recordaré por ser el 40º aniversario de mi matrimonio, ni siguiera porque fuera el 72º aniversario de la publicación de Rebelión en la Granja de George Orwell, sino porque fue el día en que empezó en España la guerra civil etno–religiosa en mi patria. El 17 de agosto lo recordaré mientras viva porque en esas Ramblas en las que habré paseado en miles de ocasiones y a las que he dedicado decenas de folios y algún libro, fueron asesinadas 13 personas y otras 100 resultaron heridas. Aquel kilómetro de Ciudad Condal en la que hasta no hace mucho uno podía ver auténticas librerías al aire libre (kioscos hoy convertidos en tiendas de gadgets para turistas), comprar animales de compañía (la Rahola prohibió que se vendieran), floristerías (hoy a título residual entre manteros y más y más y muchos más puestos de gadgets para turistas), lo vimos en fotos de nunca hubiéramos querido ver convertido en un sembrado de cadáveres.

jueves, 17 de agosto de 2017

ODIO SER PROFETA PERO... ESTABA CANTADO


CORTO Y PEGO UN FRAGMENTO DE "CONOCER EL YIHADISMO" publicado hace dos meses: (http://eminves.blogspot.com.es/2017/07/conocer-el-yihadismo-de-ryan-ymas.html) DECIDME SI EL ATENTADO SE PODÍA O NO PREVER?

¿Puede haber yihadismo en España?

Hasta ahora, afortunadamente, no se ha manifestado el terrorismo islámico en nuestro país. Es lógico: las comunidades islámicas, hasta ahora son minoritarias. En esos casos, el propio Corán recomienda la estrategia del enmascaramiento, la mano tendida y la moderación. Es la que cualquier otro estratega militar recomendaría: primero ampliar la base social, mejorar sus posiciones, crear infraestructuras y redes mientras se permanezca en una situación que, desde el punto de vista militar corresponde a una “defensiva estratégica”.

Pero, no debemos olvidar que en algunas zonas de nuestro país se han formado auténticos guetos en los que la inmigración islamista es ya mayoritaria. Esta situación es particularmente visible en Catalunya y en zonas de Andalucía y Levante y apenas visible en Madrid, donde la inmigración procedente de países islámicos es minoritaria. En esas zonas en cualquier momento podrían crear “redes organizadas” de carácter yihadista… siempre y cuando existiera una organización que las impulsara. De momento, siendo realistas, cabe decir que este tipo de organización no existe, ni siquiera de manera rudimentaria.

Catalunya es hoy la tierra de promisión del Islam venido del Magreb, Pakistán y África. Sin duda no es por casualidad que buena parte de las redadas contra presuntos terroristas islámicos hayan tenido lugar en aquella autonomía. Además, Catalunya acumula riesgos: está gobernada por una clase política que desde hace tres lustros no concibe ningún otro proyecto fuera de la independencia, para lo cual necesitan el apoyo (o, como ínimo, la neutralidad) de la comunidad islámica. Durante años, además, el área de interior ha estado en manos de personajes que lo ignoraban todo o casi todo sobre su departamento (Joan Saura que ocupó el cargo entre 2006 y 2010, fue, seguramente, la persona menos capacitada para la tarea); y, para colmo, no existen unidades militares operativas en toda la autonomía capaces de responder a una eventual insurrección islámica. Los acuerdos autonómicos han hecho que la Guardia Civil desapareciera de Catalunya y que el orden público quedara en manos de una policía autonómica, sin experiencia en esta materia. Si en algún lugar de España pueden producirse conatos de terrorismo islámico, Catalunya es la más vulnerable de todo el Estado: con una comunidad islámica amplísima, con un alta tasa de paro, muy mal gobernada (en materia de orden público y seguridad ciudadana, incluso desgobernada) y sin capacidad de reacción.

En zonas de Levante y Andalucía, la acumulación de inmigración islámica es, inferior, pero sigue siendo notable. Aun así, ni siquiera en Catalunya existe una densidad suficiente de población islámica como para que pudieran desatarse hoy procesos yihadistas clásicos propiamente dichos (a través de la cristalización de organizaciones yihadistas). Ahora bien, lo más terrible del yihadismo que ha aparecido en Europa a partir de 2015 es que no hace falta disponer de redes organizadas para cometer atentados “low-cost”. Basta tener voluntad para hacerlo. El cálculo de posibilidades nos dice que cuanto mayor sea la densidad de población musulmana, más posibilidades existen de que se comentan atentados yihadistas. Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, han sido objeto de atentados yihadistas simplemente porque albergan a las comunidades musulmanas más amplias. Luego, por cierto, viene España...

martes, 8 de agosto de 2017

A FAVOR O CONTRA EL TURISMO


Y se divierten confundiéndose con los granos de arena

INTRODUCCIÓN

La reciente campaña de tono menor protagonizada por los más jóvenes de la CUP contra el turismo ha generado posiciones encontradas. Para unos, si las protagonizan los de la CUP, hay que estar en contra “por principio”. A fin de cuentas, la CUP representa una especie de radicalismo independentista, neo–borroka, ideológicamente endeble, contradictorio y sin muchas luces. Si han errado en tantas cosas, probablemente esta sea una más, como cuando aquella de la CUP defendió a la “tribu” y el otro concejal tuiteó que a Ernest Lluch se merecía que lo asesinaran. De hecho, los de la CUP no son precisamente “intelectuales” lúcidos, ni sus análisis se caracterizan por su rigor y precisión. Son espontáneos en esto de la política y en un tiempo de desvaloración de la clase política, el último subproducto que es capaz de generar las dinámicas democráticas y que siempre encuentran sintonía con una fracción del electorado. Siempre habrá gente como ellos, producto de un sistema educativo quebrado q1ue no dan más de sí. Lo semejante se reconoce en lo semejante. Por eso existe la CUP y por eso existen animalistas, partidos rarillos: porque hay gente para todo. Pero, francamente, estar a favor del turismo, justo porque la CUP está en contra, me parece casi tan desaprensivo e intelectualmente inane que la postura de este grupo.

Seguramente por chiripa y como producto de las calores veraniegas, a falta de una actividad más convencional, la CUP –y más que la CUP, uno de sus grupos, Arran– han optado por una campaña antiturística. Hasta un reloj averiado, acierta dos veces al día la hora. Esto nos induce a realizar una reflexión sobre el turismo y lo que significa.

Ahí tenéis un ejemplo de "huir de las grandes ciudades" para pasar un "buen verano".

“VIAJAR” Y “HACER TURISMO”

El turismo es un cáncer. Y lo dice un viajero que ha recorrido buena parte del mundo ¿haciendo turismo? En absoluto: turista es aquel que realiza un “tour”, un recorrido, habitualmente recomendado o contratado por un “tour–operador”. El “turista” es un producto de la sociedad de masas. Alejandro Magno, recorriendo Asia, o Colón camino de las Indias, no podrían ser considerados como turistas, ni yo lo soy cuando evito destinos masificados, de moda o simplemente promocionados a buen precio. 

Viajar es una cosa: supone conocer el mundo, visitar, observar y aprender cómo son y lo que se cuece en otros países. No es llegar a un puerto, desembarcar, estar cuatro o cinco horas, reembarcar y así durante diez días, tal como se hace en los cruceros de pulserilla tan en boga en nuestro días (los hay de 5.000  pasajeros, se ha botado uno de 7.000 y se han diseñado para dentro de unos años, otros de 10.000… si esto no es un hormiguero flotante, se le parece). Viajar es estar y observar, no es llegar en avión, irse directo al hotel, rebozarse con protector solar, irse a la playa, comer, dormir y en las noches discotequeo ruin hasta cinco minutos antes del coma o el infarto. 

El turismo es una actividad esencialmente masificada que sigue flujos concretos determinados por la industria. Viajar es algo incompatible con la masificación. Lamentablemente, viajar es algo que cada vez se puede realizar menos, especialmente si uno está sometido a un trabajo fijo y a unos ciclos de vacaciones veraniegas establecidos e inapelables. Afortunadamente, para viajar tampoco hace falta irse tan lejos: cerca nuestro existen lugares desconocidos de belleza insólita y serenidad sin límites.

TURISMO = MASIFICACIÓN

En principio estoy contra el turismo porque se trata de una actividad masificada. Huyo de la masa como huyo de la peste. Recomiendo ir a la playa a primera hora (yo lo hago todos los días) de 9 a 10, prácticamente no hay nadie. Nunca se me ocurriría ir en horas de mayor masificación que, por cierto, coinciden con la mayor radiación solar y con su mayor peligrosidad. Y luego, es posible volver a partir de las 19:00 horas, cuando el sol se oculta y es en los momentos en los que la brisa marina refresca. Las playas a esas horas suelen despoblarse. Tomad nota. Por otra parte, nada tan inútil como “tomar el sol”: el sol no se “toma”, te da o no te da. Y te puede dar caminando y haciendo ejercicio. Nada tan pasivo como tenderse sobre la arena, vuelta y vuelta, sin hacer absolutamente nada durante horas. La playa es para hacer un ejercicio imprescindible: natación, nadar en el mar no es nadar en una piscina clorada, os lo aseguro. Además de ser un ejerció menos brutal que levantar pesos o machacarse a base de footing, se absorben iones de agua marina ricos en minerales y se cultiva resistencia, esfuerzo y dureza. ¿Vais a la playa? Nadad, malditos, nadad. Porque si solamente vais a “tomar el sol”, cabría decir que en la azotea de vuestra casa o en un parque público delante del trabajo podéis hacerlo, no se requiere ir a un paraíso turístico masificado para practicarlo.

El turismo, como digo, no es más que un fenómeno de masas en el que el individuo, tan anónimo como el grano de arena de la playa, trata de imitarlo: si no se ve rodeado de miles como él que hacen lo mismo que él, se siente desgraciado e incómodo. El turista es siempre un individuo (no una persona: la persona tiene rostro, el individuo es anónimo) en manos de otros que diseñan su ocio, como se troquelan piezas o se produce en serie. Si uno rechaza la modernidad y todo lo que implica, rechazará necesariamente “hacer el turista”. Además, si gusta viajar, todavía existen momentos, tiempos y destinos para hacerlo: no es preciso pasar bajo las horcas caudinas de los “tour–operadores”.

En defensa del porro ante la Genberalitat... a pesar de que la política catalana muestre que probablemente se fuman más canutos dentro del Palau de la Generalitat como fuera

EL TURISMO EN LA ECONOMÍA

Tal sería la primera cuestión: no me gusta el turismo, porque no me gusta lo impersonal, anónimo, sin rostro, ni la actitud de quienes renuncian a ser ellos mismos y ponen su odio en manos de terceros. Que el diablo y las estadísticas se los lleven, que diría Nietzsche. Ahora bien: el turismo –se dice– es un negocio, una industria de la que dependen millones de puestos de trabajo. Es, por tanto irrenunciable. Veamos esta línea de argumentación.

El turismo empezó a ser negocio durante el franquismo. A partir de 1960, un año después de la nueva ley de inversión extranjera en España, se dio el pistoletazo de salida para que el turismo, que hasta ese momento había ido llegando con cuentagotas, pasara al modo riada. Debió ser en 1962 cuando se recibió al “turista un millón”. Ahora ya ni se cuentan, pero vamos por los 75-80 millones anuales y a un ritmo de crecimiento del 5% hasta 2050. Es decir, que en torno a mediados de siglo vendrán a España 150 millones de turistas extranjeros. Así pues, si usted quiere dedicarse a una actividad lucrativa, dedíquese al turismo. ¿Para qué va a cursar su hijo o usted una ingeniería industrial, para qué una carrera tecnológica de alto valor añadido o una humanística de valor cultural: entrénele y entrénese para servir copas, hacer camas, limpiar habitaciones y pinchar discos. Enséñele las cuatro reglas de media docena de idiomas y lo tendrá preparado para dar la bienvenida a gentes de no importa qué origen.

Algún tontopollas (expresión granaína extraordinariamente elocuente) rechaza el turismo “porque es franquista”. Quien lo hace, seguramente es más superficial que el sentido del humor de Freddy Kruger. En el fondo, el turismo sí fue, originariamente, “franquista” (tanto como la sopa de ajo o el vino en tetrabrick), pero los tecnócratas del franquismo eran lo suficientemente inteligentes como para saber que se trataba de un negocio de muy bajo valor añadido y que solamente podía coexistir con otros sectores que rentaban mucho más beneficios con menos esfuerzos: por eso se construyó una petroquímica en Tarragona, por eso había altos hornos y astilleros en las costas, por eso el Instituto Nacional de Industria hizo lo que correspondía a su nombre (industrializar el país), por eso se abordó el Plan Badajoz o las políticas de concentración parcelaria y, por eso, finalmente, Franco, inauguraba pantanos con la misma frecuencia con la que hoy los presidentes de comunidades autónomas y alcaldes de las grandes ciudades inauguran orgullosos carriles bici. Para el franquismo, hay que recordarlo, el turismo era uno de los puntales de la economía nacional, pero no era ni el único, ni siquiera el más importante. Había otros.

Tal es la diferencia: hoy le quitas a la economía española el turismo y, simplemente, se derrumba. El paro ascendería bruscamente a los 8.000.000 y los ingresos del Estado descenderían un tercio. No hay otros sectores de sustitución, ni siquiera otros puntales de la economía (salvo, claro está, la especulación). El problema no fue del franquismo, sino de los que llegaron luego y muy especialmente de quienes negociaron el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea que nos situaron en la periferia de Europa, como “nación de servicios” y uno de ellos era el turismo. Ni siquiera hemos logrado ser –como aspiraba Aznar– el geriátrico de Europa. Los extranjeros jubilados que llegaron aquí en los 90 y en los primeros años del milenio, están abandonando el país y el flujo se ha interrumpido: demasiado caro, demasiado inseguro, demasiado sol, demasiado chorizo, demasiadas colas en la sanidad, demasiado pasotismo, demasiado colgado. Además hay otros horizontes más serios y fuertes: el Adriático, especialmente. Después de la reconversión industrial (es decir, tras el holocausto industrial) sólo nos ha quedado el turismo. Nada más que el turismo.

Pensemos en una ciudad como Barcelona: está completamente dedicada al turismo, no hay más industria que la turística, ni más inversión que en ese sector. La ciudad, que empezó a estar de moda cuando los Mundiales de Fútbol de 1982 y luego con las Olimpiadas celebradas diez años después, convirtiéndose al monocultivo turístico con el ayuntamiento nacionalista. Hoy, Barcelona sólo tiene ingresos por esa parte. Si, por una circunstancia dramática, el flujo turístico cesara bruscamente (y puede ocurrir: una epidemia, algún asesinato truculento de impacto internacional, atentados yihadistas, inestabilidad política y conflicto civil, todo ello verosímil), la Ciudad Condal luciría como Detroit: con la mala hierba creciendo en las calles y edificios comerciales abandonados.

Así pues, el segundo problema es que nuestra economía hoy depende del turismo y su columna vertebral es ese sector y no otro. Si hay que buscar un responsable ese es Felipe González, sin ninguna duda: fue él, a fin de cuentas, quien firmó el acta de adhesión a la Comunidad Europea. Establecida la responsabilidad vamos a otro tema: ¿quién diablos viene a éste país? ¿Hay un perfil mayoritario del turista?

Los límites del mal gusto hace tiempo que se han sido superados por el turismo de aluvión, chancleta, garrafón, balconing y porrtito.

TURISMO DE BAJO NIVEL

Basta mirar los ojos y ver: cada año el turismo tiene un nivel –cultural, social, educativo- más bajo. No puede extrañar: los tour operadores, a fin de atraer a más y más millones de turistas, se ven obligados a rebajar precios, hasta que llega un momento que, prácticamente está al alcance incluso de los que viven de la caridad pública. Y no digamos de los colgados. Hay que recordarlo: hay países que atraen turismo con la perspectiva de la sexualidad (Thailandia, Cuba, la República Dominicana), son verdaderos burdeles (y es triste que el mundo te vea como un burdel). No es el caso de España, desde luego, pero sí que una parte sustancial del turismo, especialmente el que viene a Barcelona, está atraído porque aquí se puede hacer lo que en el país de origen está prohibido o nadie se atrevería a hacer. Fumar porros, por ejemplo. En Francia no hay grow–shops, pero solamente en torno a las Ramblas barcelonesas hay 400 clubs de cannabis a precios más baratos que los holandeses… ¿Se entiende el por qué cada año hay más accidentes de tráfico, muertes por balconing, y este año un número espectacular y desmesurado de ahogados (¡casi 300 en lo que va de año!)? Se fuma demasiado porro, se consume demasiado alcohol y se realizan mezclas de alcohol, anfetas, porros, coca, sin que a nadie le preocupe absolutamente nada. Está banalizado. Algún pijo–guay dirá que el porro no es peligroso y que el tabaco lo es más… sí, claro, pero el tabaco no induce a la somnolencia, ni genera psicodelia, en cambio un canuto bien ligado sí. ¿Se ve la diferencia? ¿Se entiende porque hay más accidentes y lo que llega es más conflictivo? Gente incapaz de controlarse, incapaz de tener sentido de la medida, bebe sin límites y lía porros trompeteros igualmente sin límites.

A pesar de que en nuestro país hay muchas cosas para ver y para maravillarse, lo esencial de los recorridos turísticos no va por ahí: va, simplemente, por el modo de diversión y ocio de más bajo nivel, lo más cutre, simplón y bobo. Y estas cosas son selectivas y excluyentes: zonas como Salou jamás de los jamases recuperarán un turismo de calidad: se ha producido una selección a la inversa, el turismo de balconing, borrachera, meada fácil y amante de la peor música, domina y ha excluido por completo, un turismo algo más exigente. Así pues, podríamos ofrecer turismo en zonas desérticas del país, a condición de que instaláramos redes de clubs de cannabis, pipis-can, unos pocos toldos bajo los que dormir la mona, paradetas de venta de latas de cerveza a menos de treinta céntimos y puntos de venta de garrafón. Buena parte del turismo que viene aquí es eso y no otra cosa lo que buscan. No somos el burdel de Europa pero si el fumadero de canutos. Podéis estar orgullosos.

¿Puede sorprender el que un joven británico que cobra una paga del Estado se vuelva, literalmente, loco cuando ve en los supermercados DIA latas de cerveza a 0’26 céntimos, cuando en su país, una calidad similar está a libra y media? La solución sería elevar los impuestos del alcohol… ejem, no fastidiemos: seríamos nosotros, los autóctonos, los primeros afectados. Sí, porque, en el fondo, el turismo genera también efectos perversos sobre las poblaciones autóctonas: lo paradójico es que cada vez se baja más y más el listón para abrir fronteras a un turismo de nivel cultural, económico y educativo más bajo –de hecho, ya estamos próximos al “España = paraíso turístico para indigentes culturales, económicos y sociales”– y, sin embargo, el coste de la vida cada vez sube más para los habitantes autóctonos. Esto se nota, por ejemplo, en Barcelona: un café todavía debería costar menos de un euro, sin embargo, en el extranjero es mucho más caro, por lo que los hosteleros avispados tienden a elevar el precio hasta el límite en el que sigue siendo barato para el turista (que lo compara con el de su país), pero es el doble de caro que el autóctono estaba dispuesto a pagar. Y es que, los hosteleros, normalmente, tratan a todo el que aparece en su establecimiento, nacional o extranjero, como turista.

La alternativa parece, a un lado el burkini, a otro el emputecimiento

LO QUE TIENE SER LA PERIFERIA EUROPEA

Para colmo, las nuevas tecnologías que han impuesto nuevas fórmulas de negocio y de viaje, ya no en hoteles estandarizados y masificados, sino en habitaciones de apartamentos, han generado en la Ciudad Condal una subida del precio de la vivienda y de los alquileres del 20%. Edificios del Ensanche barcelonés que hasta ayer estaban habitados por familias en régimen de alquiler, han sido desalojados y transformados en hoteles informales y fuera de todo control. No es que estén siendo explotados por particulares (estos están penados por un ayuntamiento que prefiere machacar a los pequeños propietarios) sino por los grandes trust hoteleros e inmobiliarios que han apostado por esta fórmula libres para vaciar edificios, sin preocuparse de quien los habita temporalmente, ni se alarmen por el bajo nivel cultural y de educación de los turistas ocasionales. Los propietarios de estos trusts y grandes empresas no viven en esos barrios: es el barcelonés medio el que debe bregar con esta barbarie ante un ayuntamiento indolente y preocupado por los carriles bici, por el orgullo gay, subirse disimuladamente los sueltos, colocar a los cuñados y recaudar diariamente mediante las multas de aparcamiento.

Tal es la perspectiva. El panorama es odioso. Es el precio de haber renunciado a cualquier actividad industrial o agrícola, aceptando ser la periferia de Europa y permanecer mudos ante la precarización de la vida y la invasión turística (que se une a la invasión de la inmigración). Los beneficios económicos que puede reportar el turismo no tienen compensación con los prejuicios que ha aportado y está aportando a la mayoría de ciudadanos. Prejuicios que, especialmente podrían haberse evitado si España no fuera como es hoy un monocultivo turístico (PP y PSOE, junto con la extinta CiU, al alimón son los CULPABLES; no vayamos ahora a olvidarlo y echemos la culpa al franquismo o a los visigodos). Lo peor es que España no es otra cosa: es solamente eso y nada más que eso. Cada vez más, ante una administración depredadora, el perfil del país será ese: destino turístico masificado para turistas poco o nada exigentes, de botellón y de chancleta, de disco playera y de garrafón, un turismo que de música conoce el Despacito y la canción del verano, algo de hip-hop y el rap es demasiado intelectual para ellos, y que ve en España el país en donde se fuman los porros más baratos de toda Europa.

Protestas inútiles que llegan tarde y que son flor de un día y protagonizadas por ciudadanos que todavía creen en Papa Noel.

ABOCHORNADO DE SER ESPAÑOL

Siento vergüenza de mi país y de esto en lo que lo han convertido. Abandonad toda esperanza: esto no tiene remedio. Ya es imposible cambiar la estructura económica del país, sin que todo se derrumbe. Lo oís: es tarde para imprimir cualquier cambio de rumbo. Además, para hacer alguna reforma en profundidad, haría falta POLÍTICOS, y esto hace décadas que han desaparecido sustituidos por individuos coriáceos que sólo buscan agradar a los medios, llamar la atención del electorado quince días antes de las votaciones y subirse los sueldos. Lo que tenemos son parásitos ciegos y oportunistas, cuyas políticas no cambian; en absoluto “políticos”. Lo único que cambian son sus actitudes: antes y después de llegar al poder. Observemos que la Colau, por ejemplo, lleva ya dos años y pico en el poder y en este tiempo, los procesos de desplome de la ciudad por presión turística, se han acelerado hasta alcanzar velocidad asindótica. Lo que ha hecho la Colau, en la práctica, ha sido llegar al último extremo de las políticas anteriores de los gobiernos tripartidos y nacionalistas del ayuntamiento. Y eso que iba de protestaría y contestona. Suele ocurrir que los más “rebeldes” terminan siendo los que antes se aclimatan a los vientos que soplan de los trusts turísticos y de las inmobiliarias.

¿Se puede hacer algo? Sí, irse. A Barcelona y a otras ciudades de entidad similar les queda mucho por sufrir. No desde luego a las piedras que, a fin de cuentas, son tan indolentes como las administraciones, sino a los ciudadanos autóctonos. Para abordar las reformas necesarias no hacen falta partidos, ni referéndums, ni siquiera elecciones. Hacen falta superhombres en el sentido nietzscheano del término. Y esto, hace mucho que desaparecieron. Por primera vez en la historia de España, estamos ante una acumulación de problemas de tal magnitud que comprometen y hacen difícil la subsistencia de nuestra sociedad y ante los cuales no puede aplicarse ninguna solución que corrija, ni siquiera que retrase los tiempos del hundimiento. Sin olvidar que no existen grupos sociales en número y con capacidad suficiente para reaccionar y capitanear un enderezamiento de la situación digno de tal nombre y que no sea una mera portada mediática (¿os acordáis de los “indignados”? pues bien, ese es el límite máximo de lo que puede dar el rechazo a lo existente).

Abandonad toda esperanza: esto es tierra quemada.

BARCELONA IS DETROIT, IS NOT NEW-YORK

A diferencia de los chicos de la CUP, yo que soy más “anti–turismo” que ellos (y además, sé porqué lo soy), estoy, así mismo, persuadido que el problema carece de solución: la alternativa a una Barcelona no turística es, hoy, tal y como están las cosas, Detroit. No, como pretendía Maragall y aquella generación de socialistas alucinados y vividores que asumieron el control de la ciudad desde la transición, hacer de Barcelona una ciudad fashion, la Nueva York del Mediterráneo, sino más bien la Detroit de nuestro horizonte. Eso, o en el mejor de los casos, convertir a BCN en una ciudad de inmigración, la nueva Marsella, No hay salida, insisto: el foso es demasiado profundo como para que algún modelo económico pudiera aportar los ingresos que traen 80 millones de turistas. No hay sectores económicos que puedan absorber los 8.000.000 de parados que se generarían con la liquidación del sector turístico, ni siquiera con un leve redimensionamiento. No hay, pues, solución, si de lo que se trata es de seguir las leyes de la lógica. ¿Atacar al turismo? ¿Para qué? Seguirán llegando. ¿O es que creéis que un borracho inglés renunciará a cervezas a 0’26 céntimos o un colgado francés hará ascos a porros para todos los colegas a 20 euros en cualquier club de las Ramblas o aledaños simplemente por el hecho de que unos nanos le hayan pintado el autobús turístico o unos vecinos airados le hayan increpado en un idioma del que no conoce nada?

Un par de consejos: los que podáis, preparar las maletas. Si os quedáis en España, vais a asistir al declive cada vez más acelerado de un país y de una sociedad. España está peor que cualquier otro país europeo. Os lo aseguro porque conozco muy bien Europa. Se dirá que en Grecia están peor todavía. Sí, es verdad, pero, al menos en Grecia saben por qué están mal, son conscientes, han reflexionado y se han producido cambios –no los suficientes, pero sí que hay grupos de protesta, a derecha e izquierda cuya existencia es elocuente y, sobre todo, el ciudadano medio tiene alguna conciencia de lo que ha ocurrido–; por el contrario, en España, ni siquiera se es capaz de reflexionar sobre nuestro hundimiento, a qué se debe y quiénes son los responsables. De hecho, resulta significativo que hayan sido los “intelectuales” de la CUP, los que han tomado la bandera de la protesta anti turística en estos momentos de preocupación pre-referéndum. Pensar cómo salir es ocioso cuando todavía la población no ha constatado que está en una sima.

No creo que sean de recibo las campañas de los borrokas catalanes. Y no porque la industria turística no precise un tirón de orejas (precisa mucho más que un tirón por cierto), sino porque no hay alternativa: la actual dinámica es mala y va a peor, la propuesta por la CUP es torpe, limitada, ciega y supone un doble salto mortal: Barcelona sin turismo, bien ¿y de qué vive una ciudad que solamente tiene al turismo como actividad? Y lo contrario, seguir como estamos, es insoportable y, no os quepa la menor duda, la situación se irá degradando cada vez más. No hay solución, salvo el pataleo y el ir preparando las maletas hacia horizontes más agradables. Porque viajar implica conocer otros lugares y pronto se entiende que cualquier lugar es bueno para vivir, con tal de que tenga una economía diversificada, un nivel de educación aceptable y un sistema educativo y sanitario como el que hace décadas resultó destruido en España. Y, países de este tipo aún quedan. Afortunadamente. Podría repetirse lo de que “me duele España”, pero es porque me duele hasta lo insoportable, que la única forma de sanar es la lejanía. Esto es tierra quemada. Y si alguien me demuestra lo contrario, me alegrará, francamente.

viernes, 14 de julio de 2017

Segunda carta abierta a un independentista


Querido independentista:

El 23 de diciembre de 2013, hace ya casi cuatro años, te escribí una carta que venía ilustrada por una bandera independentista rota por los vientos y colocada en Calella. Desde entonces tus amigos han repuesto hasta en tres (quizás cuatro) ocasiones esa misma bandera que, inevitablemente, el tiempo castiga, como castiga también a tu ideal, la independencia de Cataluña.

Te escribo de nuevo cuando mis circunstancias personales han cambiado completamente: la política ha dejado de interesarme; es así de simple. La sensación de que España no tiene remedio y de que, a nivel mundial, las fuerzas que se oponen a los procesos de decadencia están irremisiblemente vencidas, especialmente en Europa y en los Estados Unidos, me induce a pensar que no vale la pena realizar esfuerzo alguno, al menos en mi patria, y en ningún sentido. Hace pocos días celebré no haber leído a tiempo un SMS que me hubiera casi obligado a asistir a una comida en Valencia en la que algunos “salvadores de España” llegados de Madrid propusieron la realización de acción para “reforzar la unidad nacional”… De haber asistido, les hubiera dicho algo tan simple como que la unidad nacional no está en peligro (lo cual no quiere decir que el patriotismo español atraviese su mejor momento). Y es que, ni tú ni los tuyos sois un peligro para el Estado Español. Más que tigres de papel, habéis demostrado ser gatos callejeros de peluche. “Gatos” porque apenas arañáis, en absoluto asestáis zarpazos; “callejeros” por vuestra falta de estilo; “de peluche” por lo inofensivo de vuestro accionar.

Oídme bien: las naciones no se construyen con declaraciones ni con referéndums, las naciones se construyen con proyectos que van más allá de acudir a una urna a depositar con expresión bovina un papelito; las naciones se construyen “tendiendo rieles de acero sobre ríos de sangre”. Claro está que ni vosotros, ni vuestros precedentes, habéis estado dispuestos nada más que a acudir a manifestaciones con el bocata pagado, colocar en vuestros balcones banderolas subvencionadas o compradas en los todo a 1 euro (de las que se destiñen en quince días)  y poco más; vuestra "lucha" consiste, hoy, sobre todo, en convencer a convencidos. El hecho de que no haya ni siquiera funcionarios de la Generalitat dispuestos a firmar la compra de las urnas para la francachela del 1º de octubre o que la Generalitat siga absorbiendo dinero del Fondo de Garantía Autonómica para financiar el costoso “proceso”, es el síntoma de lo que tus jefes están dispuestos a arriesgar. Nada. Ninguno de ellos quiere que se lo coman los chinches de la Modelo o compartir celda con un carterista marroquí.

miércoles, 28 de junio de 2017

Sobre la reconversión industrial

(lo que queda de los altos hornos de Sagunto: un parque turístico...)

Reflexiones en torno a una conferencia sobre la reconversión industrial

Hasta hoy no había tenido ocasión de leer el texto de la conferencia pronunciada por Carlos Martínez-Cava. Me parece muy interesante, ajustado a la realidad y que refleja el dramatismo de aquella verdadera traición al país. La reconversión fue, en efecto, el pago a la deuda contraída por González con la locomotora franco-alemana de la época. 

Precisamente hace unos días estaba leyendo algunos textos esclarecedores sobre la economía del Tercer Reich. Es claro que Hitler quería una "Europa Alemana" y para ello actuó en tres frentes: en primer lugar resolver la "cuestión social" (1933-1936), luego generar un centro germánico de poder geopolítico-económico-industrial (con la remilitarización del Sarre, la incorporación de los Sudetes, el Anchluss, la incorporación del territorio de Memel, la satelización del cuatrilátero de Bohemia-Moravia en forma de protectorado y Eslovenia, el acuerdo estratégico con Hungría y, por fin, el Pacto Antikomintern) y, finalmente, practicó una política de acuerdos de paz con distintos países (empezando por el acuerdo con Polonia y luego el acuerdo naval con Inglaterra, los Acuerdos de Munich, etc). Era evidente que con un polo en Europa central de esa magnitud, la vida de todo el continente giraría en torno a Alemania automáticamente. Así pues, es indudable que Hitler quería una "Europa Alemana"... que es muy diferente a esa otra "Europa alemana" que tenemos hoy. Aquella Europa se basaba en un "nuevo orden europeo" con tes orientaciones: Alemania potencia continental en Europa - Inglaterra potencia oceánica - Italia potencia mediterránea.

CONOCER EL YIHADISMO – TODO LO QUE ES NECESARIO SABER SOBRE EL NUEVO TERRORISMO – Ryan Ymas


Un nuevo libro low-cost, 100 páginas puestas en casa, por apenas 7 euros. Accesible a todos y que interesa a todos. ¿O es que alguien cree que España se va a ver libre del terrorismo yihadista? En los últimos tres años, el yihadismo ha causado casi 400 muertos y 1.500 heridos en Europa. Así pues, está vivo y activo en el continente. El hecho de que en España no se hayan producido atentados no viene dado por las continuas detenciones que realiza la policía (que simplemente realiza una vigilancia sobre redes sociales), sino por el hecho de que, hasta ahora, ningún yihadista se ha propuesto atacar en España. No es llamar al mal tiempo, sino constatar una realidad, el afirmar que estamos en puertas de una ataque del islamismo radical en nuestro país. Especialmente Cataluña es una zona sensible: allí hay una inestabilidad política acusada, la debilidad del Estado mayor que en cualquier otro lugar de Europa y, sobre todo, donde existe la mayor acumulación de islamistas de toda España. Porque hay que hablar del Islam.

En efecto, mientras la “corrección política” implica distinguir entre “islamistas” y “yihadistas”, la triste realidad es que si bien no todos los islamistas son yihadistas, sí en cambio, todos los yihadistas son islamistas. La tónica de los medios de comunicación y de los gobiernos europeos es tratar de no ofender a la comunidad musulmana mencionando que el común denominador de todos los yihadistas es… pertenecer al Islam. Y así, si se niega este elemento, no hay forma de diagnosticar el mal, ni mucho menos de acometer una solución.

En este libro se trata de:

1) de establecer que estamos ante un nuevo tipo de terrorismo que no tiene nada que ver con el de Al Qaeda o con el que apareció en los años 80 vinculado a las organizaciones Hamas y Herzbollá,

2) de explicar porqué yihadismo e islamismo son interdependientes y porqué la yihad es uno de los “pilares del islam”,

3) de presentar los resortes psicológicos y el perfil de los yihadistas que han protagonizado las acciones terroristas de los últimos años,

4) de recordar lo que ha supuesto el islam en la historia de Europa y cuál es su situación real en estos momentos en España y

5) de prever cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos años y formular algunas propuestas de resolución que están ligadas íntimamente al control de los flujos migratorios.

Cuando el terrorismo de ETA y del GRAPO están liquidados, cuando en Europa ya no existen ni las Brigadas Rojas, ni el IRA, ni la Banda Baader-Meinhoff, cuando el continente podría considerarse libre de cualquier forma de terrorismo, llega el terrorismo yihadista que tiene como rasgo esencial el ser INDISCRIMINADO. Nos puede afectar a cualquier, en cualquier país y en cualquier momento. Tal es el gran enemigo: no afecta a nuestra economía, ni a nuestras libertades, afecta a nuestra vida y a la de nuestros seres queridos.

Se trata, no solamente de comprender la gravedad de la irrupción del yihadismo en Europa, sino también de reconocer el problema y plantarle cara: porque no es un fenómeno artificial, es muy concreto, surgido de una interpretación de ciertos versículos del Corán unidos a una psicología y un estado de ánimo particulares muy frecuente entre la inmigración islámica en Europa.

Y el fenómeno del yihadismo no lo reconoceremos gracias a los telediarios ni a los informes de los gobiernos occidentales que mienten descaradamente, practican la política del avestruz y serían capaces de cualquier cosa con tal de no tener que enfrentarse a los millones y millones de islamistas que ellos mismos han permitido que se establecieran en Europa…

Estas 100 páginas te ayudarán a tener una visión muy concreta del problema, a verlo en su verdadera dimensión. Tendrás ocasión de renovar y revisar algunas ideas sobre el terrorismo y, más especialmente, sobre el terrorismo yihadista. Sabrás por dónde discurren las soluciones. Esta obra te facilitará un patrón para medir la gravedad del problema y el nivel de mediocridad y villanía de los gobiernos europeos.

Sumario de la obra:

Introducción........................................................................   5
Capítulo I. POLÍTICA E ISLAM.  LAS POSICIONES.............................. 15
Capítulo II ESPAÑA NUNCA FUE “EL PAÍS DE LAS TRES CULTURAS”........... 18
Capítulo III LA MEDIA LUNA ISLÁMICA........................................... 35
Capítulo IV LA GUERRA SANTA EN EL ISLAM................................... 39
Capítulo VI DATOS PARA MEDIR EL PROBLEMA................................ 65
Capítulo VII ¿YIHADISMO EN ESPAÑA?............................................ 77
Capítulo VIII EL YIHADISMO YA ESTÁ AQUÏ...................................... 88
     Los crímenes yihadistas en Europa.......................................... 88
Capítulo IX  La DEFENSA FRENTE AL YIHADISMO............................... 93
Conclusión. MIRANDO HACIA EL FUTURO........................................ 97

Ficha técnica:

Tamaño: 15x22 cm.
Páginas: 102
Portada en cuatricomía plastificada
Impreso en papel blanco de 80 grms.
Precio de venta al público:
1 ejemplar :7,00 euros (gastos de envío incluidos)
10 ejemplares: 45,00 euros (gastos de envío incluidos)
20 ejemplares: 80,00 euros (gastos de envío incluidos)
Fuera de España: 1 ejemplar 15,00 euros (gastos de envío incluidos)

Pedidos: eminves@gmail.com

martes, 20 de junio de 2017

Acaba de aparecer: ROSTRO Y DRAMA DE FALANGE ESPAÑOLA



ENTREVISTA CON EL AUTOR

¿Queda algo por descubrir en la historia de Falange Española?

No tanto por descubrir, como por interpretar. Realmente, desde los años 90, prácticamente es difícil que aparezcan nuevos datos sobre la historia de Falange y si aparecen, indudablemente, se trata de elementos poco relevantes. Últimamente, ha aparecido algún libro nuevamente hagiográfico sobre Falange, pero nada nuevo, en definitiva. El trabajo que nosotros hemos realizado ha consistido en reordenar todas las piezas del puzle y establecer una teoría nueva sobre el origen y el papel de Falange Española durante la Segunda República.

Así pues, Rostro y drama de Falange Española ¿no es una reiteración de los lugares ya conocidos sobre la historia de este movimiento?

miércoles, 31 de mayo de 2017

Revista de Historia del Fascismo nº 51 - Primavera 2017 - Sumario



REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO, Nº 51 – PRIMAVERA 2017
DOSSIER ERNST JÜNGER

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Respuestas ante el último atentado yihadista


¿Terminaremos por considerar el terrorismo yihadista en su verdadera y única dimensión? ¿Será capaz Europa de iniciar un debate sobre lo que supone convivir con una superstición que recompensa con el “paraíso” a quien muere en la yihad y al que considera que “yihad” es asesinar a inocentes? Para poder realizar diagnósticos eficaces ante los problemas reales, es preciso conocer su etiología y su verdadera dimensión.

Estas reflexiones nos dan algunas claves del problema:

1) ¿Por qué se ha producido? Porque los creyentes en el Islam sufren la peor de todas las estafas a la esperanza: la propuesta de que “morir en la yihad” da acceso a un paraíso sensualista. Obviamente, un príncipe saudí no se inmolará en la yihad: tiene todo lo que Alá le pueda dar, no necesita morirse para llegar al “paraíso”. En cambio, un musulmán que malvive tirado en Palestina, en Kandahar o en los arrabales de cualquier ciudad europea, la única forma que tiene de acceder a los “siete castillos de jade, cada uno con siete harenes y cada harén con 77 huríes, manteniéndose eternamente en los 33 años y en estado de erección permanente” (tal como garantizan los ulemas del islam), es morir en la yihad. Luego, claro está, nadie vuelve presentando una protesta al sponsor por publicidad de un producto que crea expectativas imposibles de satisfacer…

2) ¿Por qué no dejarán de producirse atentados yihadistas en Europa? Porque el 80% de musulmanes que viven en Europa viven de los presupuestos públicos (es decir, subvencionados), que con suficientes como para garantizar la supervivencia sin grandes esfuerzos, como para tener los servicios básicos cubiertos, pero no cubren las expectativas de lujo que muestran los escaparates europeos. Esto genera en los islamistas un estado de frustración que les hace tomar la “directa”, evitar lo problemático del pequeño menudeo de droga y de la delincuencia de baja cota, pequeñas estancias en cárcel (que registran habitualmente los yihadistas eurpeos), y “tenerlo todo” muriendo en la yihad. A fin de cuentas, esa eventualidad supone solamente pasar miedo cinco minutos y renacer como privilegiado en el paraíso de Alá.

3) ¿Qué puede hacerse ante los yihadistas? Ser claros: decirles claramente, que el hecho de que un texto sagrado prometa algo, no quiere decir que sea una realidad tangible. Habitualmente, las religiones –especialmente la islámica– son un conjunto de normas para regular una sociedad mediante una sanción indiscutible (divina). Pero no implica que lo prometido sea algo real; dicho de otra manera: el “paraíso de Alá” es un mito tranquilizador para los fieles que creen en el islam, les ofrece una garantía de que sus sueños serán satisfechos en el más allá… dado que nadie vuelve para contarlo, la promesa se mantiene de generación en generación. Y, una de dos: o se satisfacen todos los sueños de todos los musulmanes y se crea un sistema de subsidios y subvenciones que haga de todos ellos, verdaderos “príncipes saudíes”, o bien se les es claro y terminante: el “paraíso de Alá” es una superchería. Una estafa a la esperanza. Algo que ni existe, ni puede existir.

4) ¿Qué es y que no es la yihad? Algunos tratadistas islámicos del siglo XIX han considerado que la “guerra santa” es una guerra contra el “enemigo interior” que cada ser humano tiene dentro de sí: todo lo que en la naturaleza humana es bajo, egoísta, apegado a la materia, eso es el “enemigo interior” y para ello el Corán habla de la “gran guerra santa”. La otra, la “pequeña guerra santa” es la que el fiel islamista mantiene contra el “enemigo exterior”, el “infiel” o el “idólatra”… Podemos discutir sobre este planteamiento filosófico-teológico, pero no podemos olvidar que los que hoy asesinan y mueren en los atentados del terrorismo yihadista, no son ni teólogos, ni filósofos, sino simples delincuentes que están hartos de pasar por cárceles y de no poder acceder a los escaparates de consumo, mediante su trabajo. Pensar que la “guerra santa” es asesinar gente que asiste a una discoteca, que pasea por la calle, que se encuentra esperando el avión en un aeropuerto o, simplemente, que viaja en un autobús en Palestina, es miserable, ignorante y zafio: a eso, aquí y ahora, se le llama “terrorismo” y tiene tanto que ver con la religión como un huevo con una castaña.

5) ¿Qué hacemos con el islam? El islam no es una religión europea. Es el producto de una sociedad primitiva y atrasada a la que el gran legislador que fue Mahoma, intentó dar forma mediante un nuevo mito religioso. El islam es hoy la única religión que admite y tolera la violencia como forma para expandirse fuera de su marco natural (Oriente Medo). Por tanto, las regulaciones religiosas de las legislaciones occidentales, no valen para el Islam en tanto que no es una religión como otras. Predicar la “guerra santa” como “pilar del islam”, sin especificar la diferencia entre “pequeña” y “gran guerra santa”, es instigar al asesinato y al terrorismo. Y Europa debe prevenirse ante supersticiones que pueden degenerar en criminalidad terrorista y “atajo” para lograr llegar a un paraíso sensualista. Todo lo que no sea enunciar ese “paraíso” como estafa a la esperanza pura y simple e impedir su difusión entre individuos de mentalidad primitiva y simple, supone dejar la posibilidad de que el fenómeno vaya extendiéndose cada vez a mayor velocidad. Se imponen, por tanto, restricciones a la predicación de “cierto islam” en Europa, que debe tener como complemento una declaración jurada, so pena de expulsión  cualquier país de confesión islámica, en la que los fieles islámicos residentes en Europa reconozcan explícitamente que la promesa de un “paraíso sensual” prometido a los que mueren en la guerra santa es una imagen literaria.



sábado, 13 de mayo de 2017

EL RAKNAROK HA COMENZADO


Donald Trump es multimillonario y presidente de los EEUU… lo que no quiere decir que sea “todopoderoso”. Sus primeros cien días en la Casa Blanca salieron a campaña mediática en contra diariamente. Los “todopoderosos” fueron, realmente, quienes articularon tales campañas que solamente bajaron de intensidad cuando Trump ordenó el bombardeo de las posiciones del Ejército Sirio: era el gesto exigido por el complejo petrolero–militar–industrial y por la oligarquía financiera para rebajar su nivel de oposición al gobierno legalmente elegido en los EEUU. Una especie de gesto de sumisión y respeto ¿Alguien pensaba que con Trump, al día siguiente, las cosas cambiarían radicalmente? Han cambiado, sí, pero sólo en la medida de lo posible, no hasta donde muchos hubiéramos deseado.

También hay varios fenómenos en el mundo “euroescéptico” a tener en cuenta:

– La decepción por los resultados de las elecciones presidenciales austríacas en las que el candidato del FPÖ no pudo vencer al ecologista.

– En Holanda, el Partido por las Libertades de Gert Wilders mejoró posiciones pero no lo suficiente como alcanzar la mayoría.

– Por su parte, en Francia, solamente el paso de Marine Le Pen y de Jean–Luc Melenchon (el equivalente a Podemos) a la segunda vuelta electoral, hubiera podido dar la victoria a la primera, y evitar la sucesiva dimisión de Marion Le Pen y las críticas internas de las que es objeto, en estos momentos, la línea oficial del partido (especialmente por su ataque al Euro).

Hace apenas cinco meses, algunos podían pensar que todo iba a ser más rápido: que la victoria de Trump (o, incluso, el Brexit) eran una victoria definitiva contra el stablishment y que Europa se vería salpicada por enclaves cada vez más en ruptura con el “viejo orden” de la globalización. No ha sido así. Es cierto que se ha registrado una “mejora general” en las posiciones de las fuerzas antiglobalización y euroescépticas. De hecho en todos los países europeos que hemos mencionado, son ya el “primer partido de la oposición”, esto es la “segunda fuerza”. Las victorias de los partidos del stablishment son –vale la pena no olvidarlo– “pírricas”: esto es, de muy corto alcance. Macron, apenas es una especie de última excrecencia del régimen francés con lenguaje híbrido entre la corrección política y el discurso neoliberal, tardará poco en fracasar. Veremos si el gobierno holandés, con las costuras de un Frankenstein, puede resistir mucho tiempo. Y no parece que en Austria las simpatías por la inmigración masiva y los “refugiados” hayan aumentando con la victoria de un “ecoloco soft”.

Los sistemas políticos modernos son complejos: no basta una simple “marcha sobre Roma” para derribarlos de un plumazo. Además, se apoyan unos a otros internacionalmente. Y lo que es aún peor: su “infraestructura” es común a todos ellos y está  formada por una malla compuesta por oligarquías económico–financieras que constituyen el basamento mismo del sistema y del poder mundial: no acuden a las elecciones, pero son el verdadero poder. Pensar que un simple proceso electoral puede hacer saltar de un plumazo a estas oligarquías es mostrar una absoluta ingenuidad, especialmente porque las elecciones tienen carácter “nacional” y esta infraestructura constituye los cimientos de un “sistema mundial”.

A partir de aquí hay tres posibilidades:

o bien el sistema mundial, construido sobre el absurdo neoliberal, terminará por desplomarse como un castillo de naipes (lo que parece más probable y a lo que seguirá un caos generalizado antes de que vuelva a estabilizarse un mínimo orden internacional);

o bien las fuerzas “europescépticas” y “antiglobalizadoras”, irán avanzando sus posiciones más y más, –como han hecho en los últimos 5 años– hasta que, por puro desgaste de las fuerzas que actúan en la “superestructura” del stablishment (los Macron y sus avatares) ya no estarán en condiciones de contener por más tiempo a los “populismos” (y en este caso, no bastará la victoria de estos en un país, sino que deberá ser en toda un área geográfica para alcanzar la masa crítica necesaria capaz de dar un vuelco a la situación);

– o bien, en última instancia, la aparición de una forma de terrorismo de nuevo cuño que, en lugar de golpear ciegamente, se oriente hacia los centros de poder haciéndolos saltar mediante cyberataques inmisericordes y/o liquidación física de la oligarquía (hipótesis posible que conocen bien los gemólogos: cuanto más dura es una estructura cristalina –un diamante– más fácilmente resulta hacerlo estallar simplemente dando un golpe preciso en un punto crítico).

La primera es la opción del Buda: “actuar sin actuar”, permanecer vigilantes ante el desplome del sistema (que inevitablemente sucederá), es la vía del “sacerdote”, del que medita y se prepara para cuando ocurra ese momento. Es la de quienes “cabalgan el tigre”: permanecen quietos y serenos hasta se ven pasar delante de casa el cadáver del enemigo y, entonces llega la hora de “los que han sabido permanecer en vela en la noche oscura”.

La segunda es la vía electoral emprendida por los partidos “euroescépticos”: es una vía a medio plazo de la que no puede excluirse que su victoria vaya, fatalmente, a confluir con la primera opción. Una victoria de este tipo puede precipitar el hundimiento del sistema mundial. Es la opción del “trabajador”, del que actúa con sus manos, con su esfuerzo y lo hace como un artesano medieval: hilando fino y realizando un trabajo preciso y constante. Es la opción de las “hormiguitas laboriosas”, del trabajo paciente sobre el terreno de la política convencional.

La tercera es la vía del guerrero y de la espada vengadora, propia de aquel que quiere precipitar el caos súbito para que genere, además de una catarsis liberadora, la destrucción de los fundamentos mismos de la “infraestructura” del sistema mundial. A fin de cuentas, si alguien pudo hablar de un “gramscismo de derechas”, ¿por qué no va a existir un “yihadismo euroescéptico”? Posibilidad remota hoy, pero que no hay que excluir mañana. Es la opción del toro que, en lugar de cargar contra el paño rojo que le ponen ante las narices, quiere “hacer sangre” e hincar sus cuernos en el núcleo duro del sistema, pero también es la actitud de quienes aceptan que les puedan clavar un estoconazo por todo lo alto.

No hay una cuarta opción, ni una cuarta salida. Porque pensar que el sistema mundial conseguirá funcionar indefinidamente mostrando unos niveles de eficacia incompatibles con las reglas del sistema económico mundial y con su tendencia desde hace 150 años a ir concentrando el capital en cada vez menos manos, es obstinarse en pensar a la manera “progresista”: ver la realidad a través de un espejo, olvidando que lo que estamos viendo es un reflejo de la realidad, y su inversión. Es decir, negarse a ver, por ejemplo, que, detrás de las victorias parciales de las fuerzas del stablishment, lo que existe es

1) un deterioro inexorable del sistema ante imposibilidad por parte de la globalización de estabilizarse y satisfacer a todas las partes,
2) un avance de las opciones “euroescépticas” que son ya la “segunda fuerza” en buena parte de Europa y
3) una progresiva brecha entre los intereses de la población y los de las oligarquías económicas que llevarán cada vez más a actitudes radicales tanto por una parte como por otra, constituyendo el detonante de la crisis desintegradora.

Simbólicamente, podríamos decir que “el Ragnarok ha comenzado”: la forma en la que percibíamos el mundo está muriendo. El “Lobo Fenrir” (la alta finanza, los centros de poder económico, los consorcios mediáticos, en definitiva, “la infraestructura” del stablishment) devora los mundos. Lo que tenemos ante la vista, no es la posibilidad de un simple cambio político, es mucho más. Los viejos dioses, todos ellos, están cayendo, todos, sin excepción. Pero estamos en un momento de transición en el que lo que está muriendo y agoniza, todavía mantiene, mal que bien, sus posiciones, y lo que está por nacer todavía no ha alcanzado el nivel suficiente de maduración. De ahí la ambigüedad de nuestro tiempo y el que los signos de desesperación se alternen con síntomas de que se aproxima el amanecer.

Personalmente, concedo más valor a las leyendas de los ancestros que a los mitos progresistas que constituyen la “superestructura” emotiva y sentimental de nuestro tiempo. Las leyendas arcaicas nunca se equivocan.